por JuanVega

La Nueva España tuvo la exclusiva inicial, aunque no la gestionó de buena gana
No pueden alegar ignorancia del fondo del asunto. La Nueva España fue el periódico que lanzó la posibilidad del regreso de Francisco Álvarez-Cascos a la política, y algo muy fuerte, muy intenso, muy poderoso, ha tenido que quitarles la iniciativa de un asunto que sigue su curso lógico, para meterse en una absurda conspiracion que los está dejando en una situación muy poco lucida. Como mínimo, y aunque ganasen esta batalla -cosa que me cuesta mucho aceptar, por pura lógica-, quedarían como unos manipuladores de padre y señor mío.
Son muchos años analizando y comentando la prensa asturiana, ya practicamente reducida a dos medios en papel, La Nueva España y El Comercio -pues lo que queda de La Voz de Asturias, triste es reconocerlo, se recoge gratuitamente por todos los polígonos y locales públicos en los que se regala la hoja parroquial de Jaime Roures; Jauma para los amigos-, y nunca había visto algo como lo que está sucediendo ahora: jamás había visto El Comercio al ataque y La Nueva España a la defensiva.

La Nueva España sigue la bola de una noticia que dio El Comercio: ¡inusitado!
Es toda una novedad. Desde que viví colaborando con El Comercio -en donde escribía una columna diaria de Asturias- la muerte de Francisco Carantoña y el relevo de la empresa por los vascos, sólo los vi retroceder, y a La Nueva España colarse en todos los quioscos de Gijón, aprovechando los enormes errores que cometieron los hoy Vocento, a su llegada.
Durante años y años, El Comercio se equivocó y se equivocó -a mí me hartaron tanto que les di un sonoro portazo, del que iré contando algunos detalles-, precisamente cuando se dedicaban a manipular la historia de Sergio Marqués de mala manera, bien pilotado el cocherito leré del entonces director del periódico, Juan María Gastaca, desde el Ayuntamiento gijónes, donde Vicente Álvarez Areces y Jorge Fernández León dirigían la maniobra, con Juan Neira -hoy estratega de la vuelta al redil casquista de los columnistas del marquesado, de cerebro de la operación-, apoyado entonces por su hermano Javier Neira en La Nueva España, que le hacía la réplica estereofónica.
¡Qué vueltas da la vida!
El pasado día 15 de este mes de julio, desde La Nueva España se fraguó un golpe de Estado contra la pretensión aireada desde hace ya casi un año, por un grupo de partidarios de Cascos, que empezaron a organizarse y a agitar el cotarro en Internet, casi desde el día en que Mercedes Fernández anunció que tenía la sensación de que el ex vicepresidente pretendía volver a la política. Se publicaba esta noticia hace ahora poco más de un año, el 8 de julio del 2009:
Mercedes Fernández, diputada en Cortes por el PP durante muchos años, ex delegada del Gobierno en Asturias y una de las políticas de más confianza de Cascos, reconoció ayer, al ser consultada por este periódico: «Sí, he oído a Cascos comentar que ante los derroteros que está cogiendo la política asturiana no se puede permanecer impasible, que hay que implicarse». Mercedes Fernández aceptó que el ex vicepresidente del Gobierno con Aznar «puede estar sopesando regresar a la política».
Ese mismo diario, que lanzó esa primera noticia tras el discurso de Cascos en la Sardina de Oro, que puso a todo el mundo la mosca detrás de la oreja sobre su posible retorno, daba con la clave para la vuelta de Cascos de una manera muy clara, cuando se preguntaba, aquel mismo de julio del año pasado, cuál podría ser el itinerario a seguir para su regreso, y cuál la premisa fundamental:
Parece que Álvarez-Cascos no está dispuesto a desembarcar en Asturias a cualquier precio y que su vuelta llevaría implícitos determinados condicionantes. El ex ministro de Fomento, por supuesto, no quiere entrar en Asturias generando batallas en el seno del PP. Tampoco parece necesario que sea por aclamación, un extremo algo complicado también a la vista de los expresivos silencios que guardan las principales juntas locales asturianas y la dirección regional, que se ha limitado a señalar por boca de Oviedo Sánchez: «Nunca se fue del todo, ésta es su casa». Entonces… ¿Qué necesitaría el ex vicepresidente? Todo indica que un respaldo claro y explícito de Madrid sería suficiente para que Álvarez-Cascos diera el paso definitivo. ¿Quién debería expresar ese respaldo? Nadie mejor que un fortalecido Mariano Rajoy.
¿Qué ocurrió para que La Nueva España haya olvidado este guión que tan bien se sabían, y apoyase una absurda operación diseñada desde la ignorancia de la Constitución, la legislación electoral, e incluso de hasta los propios estatutos del Partido Popular, cuyo Artículo 47 deja bien claro que a los candidatos presidentes de las comunidades autónomas se les designa desde Madrid? Evidentemente mirar hacia la dirección del Partido Popular de Asturias, unos meros peones, es tontería, a pesar de la enorme responsabilidad en la que incurren al cometer la barbaridad de ser los responsables formales de una actuación con la que se intenta impedir que un afiliado de un partido político pueda intentar presentarse a las elecciones, si ese fuese su deseo, y más si ese afiliado es Cascos.
Cascos pisó un callo muy importante en el esquema transversal con el que se administra la política, el poder y los negocios de Asturias, Cascos le pisó el callo a Manuel Menéndez, presidente de Cajastur, un hombre que administró maravillosamente bien los equilibrios entre la entidad, la derecha, la izquierda, la izquierda de la izquierda, el sindicalismo, el empresariado, las familias y la prensa, especialmente la prensa, es decir, La Nueva España.
Conviene recordar que Menéndez tiene un enlace en el PSOE especialmente llamativo, Antonio Trevín, el hombre en Asturias de Alfredo Pérez Rubalcaba, que suele tomar sidra, cuando celebra la liquidación de Vicente Álvarez Areces, con José Blanco y Álvaro Cuesta. Blanco, Cuesta y Trevín, un trío esencial para entender el peculiar relevo entregado a Javier Fernández, que apareció exultante en el podio de los triunfadores, cuando creyeron consumado el sacrificio de Cascos con la operación “jaque mate”.

Cuesta, Blanco y Trevín celebran la liquidación de Vicente Álvarez Areces tomando un culín
Conviene recordar cómo funciona esto, y quiénes celebraron con un culín de sidra, el pasado 7 de julio, la faeana que realizó José Blanco, cuando le puso a Areces la pistola en la sien para que se “largase de una puta vez”. Porque claro, aquí pasa lo que le pasa a quien se atreve a decirles que no y les echa un pulso, como el que les echó desde la CAM de Alicante el presidente de la Diputación José Joaquín Ripoll, o el que les está echando desde Asturias Álvarez-Cascos, que a pesar de los pesares tira para adelante y camina a paso firme hacia la entrevista con Mariano Rajoy -anunciada por El Comercio, que coge con el paso cambiado a La Nueva España- en la que finalmente se va a decidir la candidatura del Partido Popular, y ya le han echado a la Fiscalía encima, y sólo la fiscalía, y no un ejercito de GEOS como al presidente de la diputación alicantina, porque no tienen nada contra él, pues no nos olvidemos que este recurso que le presenta el Ministerio Público, trae causa en el archivo de la denuncia que se le presentó por haber demostrado que contra los pronósticos que hacían unos y otros, no estaba entafarrado en el Gürtel.

El Comercio va muy por delante de La Nueva España y sus compromisos evidentes para todo el mundo
Porque conviene recordar que mientras unos y otros ganaban tiempo contra su retorno, nos hartamos de escuchar que si el Gürtel, que si sus empresas, que si aquí empezaría la noche de Walpurgis, y finalmente el ataque no partió ni del Gürtel ni de sus empresas, sino de una asombrosa y chapucera conspiración de pocoyós, que acabaron haciendo el rídiculo más espantoso con todo tipo de barbaridades, y la mayor de ella, echarle la culpa a Mariano Rajoy, precisamente a Mariano Rajoy, que es el que va a tomar la decisión, de una conjura de furrieles que temen por sus gajes en el reparto del rancho cuartelario.
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