"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno raras veces vence, pero alguna vez vence”. Harper Lee, 1960
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Arenas: ‘Cascos siempre es positivo’

Europa Press | Sevilla

Actualizado domingo 01/08/2010 18:35 horas

Javier Arenas se mostró convencido de que el trabajo de Francisco Álvarez Cascos siempre será “eficaz en ámbitos autonómicos y nacionales”. De hecho, afirmó que el ex ‘número dos’ del PP en la época de Aznar “siempre es positivo”.

El vicesecretario general de Política Autonómica y Local del PP estimó en una entrevista con Europa Press que “nadie va a descubrir la figura del ex ministro de Fomento, que es un dirigente político extraordinario y fue un excelente gestor en el Gobierno de España y se volcó siempre con su tierra, con Asturias”.

Preguntado sobre si sería un buen candidato para optar a la Presidencia del Principado de Asturias, ha querido dejar claro que la decisión la adoptará Génova cuando llegue la propuestas del Comité Electoral de dicha comunidad.

Cascos siempre es positivo para cualquier organización política y su trabajo siempre es positivo en cualquier ámbito, ya que es un hombre muy experimentado que ha demostrado que ha sido eficaz cuando ha tenido responsabilidades locales y su trabajo siempre será eficaz en ámbitos autonómicos y nacionales“, indicó el dirigente ‘popular’.

Asimismo, Arenas insistió en que la dirección nacional, hasta ahora, no ha tenido comunicación formal del partido en Asturias en relación con una propuesta a la Presidencia del Principado de Asturias.

El presidente del partido en Andalucía expresó que si bien el Comité Electoral Nacional no hace abdicación de sus competencias, “como norma general ha apoyado las propuestas que han venido de las comunidades” y garantizó que los procesos de diálogo “que haya que tener, se tendrán”.

Fraga apuesta públicamente por Cascos

Manuel Fraga dio su apoyo a Cascos el pasado martes ante del último Comité Ejecutivo Nacional. El presidente fundador del PP aseguró que es “el hombre mejor” para ser candidato del partido en Asturias. y tiene todos los méritos”.

A su juicio, es Gijón la localidad que más reparos pone a que Cascos sea el candidato, pero sfirmó: “Sigo diciendo que Cascos sería el hombre en este momento. Apostaría por él“.

Precisamente en esa reunión, Mariano Rajoy comunicó que la definición de las listas electorales en las comunidades autónomas con vistas a los comicios de 2011 se harán “en su momento”.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/08/01/espana/1280661743.html

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01/08/2010 a las 19:28 Comentarios (0)

Cascos asegura que no es “tan sordo” para no oír a “las muchas personas” que piden su vuelta

“La calumnia más perversa es la de relacionar mi silencio sobre hipotéticas propuestas que ningún órgano estatutario ha tratado”, dice

01.08.10 – 17:17 -

M. ALONSO | VALENCIA DE DON JUAN

Francisco Álvarez-Cascos rompió su silencio sobre cuestiones políticas durante en la comida – homenaje celebrada este mediodía en Valencia de Don Juan. Tras recibir el título de ‘Paisano de Honor’ del municipio leonés, el ex ministro asturiano compartió mesa con varios de sus compañeros de partido en un restaurante de la localidad.

Ante unos cuatrocientos asistentes, Álvarez-Cascos pronunció un discurso en el que no quiso pasar por alto la polémica sobre su posible candidatura a la presidencia del Principado en las elecciones regionales de 2011. Ante el alcalde de Valencia de Don Juan, y destacados representantes del PP asturiano, el ex ministro de Fomento habló claro. “No estoy tan ciego para no ver lo que pasa, ni tan sordo para no oír lo que me dicen”, aclaró Cascos con rotundidad tras destacar que “son muchas las personas que se acercan a mí para expresarme su convicción de que mi reincorporación a la actividad política sería positiva para sumar y ayudar al Partido Popular, encontrar una senda ganadora, y pasar de la oposición al gobierno, concretamente en Asturias”. “Es la hora del Partido Popular, de Mariano Rajoy y de su equipo, y aquí estamos todos para ayudar con el consejo desinteresado, para empujar con el motor de nuestra experiencia, para tirar del carro con ambas manos, para sumar como hicimos siempre, primero junto a nuestro fundador, Manuel Fraga, y después junto al presidente José María Aznar, a vuestro lado, contra viento y marea, contra otras calumnias peores y contra campañas mediáticas más indignas que las que ahora nos toca soportar”, profundizó. Desde su punto de vista, “tenemos que recuperar el orgullo de ser asturianos, que ahora solo depende de los goles de Villa o de los triunfos de Alonso. Porque somos una región viva, con historia y con futuro, que debe de convertirse en protagonista de la modernización de España. En dos palabras: lo necesita Asturias para levantarse, y lo necesita España para ser mejor”.

El político gijonés llevaba varios meses sin hacer declaraciones sobre las condiciones para su regreso a la política y, en este sentido, ha reconocido hoy que también se ha sentido muy arropado: “En los veinticinco años que estuve en la primera línea de la actividad política, nunca recibí tantas palabras de apoyo como las que ahora escucho a animándome a regresar a unas tareas que exigen total dedicación y responsabilidad”. El ex ministro agradeció explícitamente el apoyo manifestado tanto en Gijón como en Villaviciosa en sendos actos recientes, así como “a los presidentes de las juntas locales y a la totalidad de los alcaldes”.

En otro momento de su discurso, Francisco Álvarez-Cascos negó que su silencio buscase evitar escisiones en el PP tal y como sucedió en Asturias en el año 1999. Por el contrario, el político asturiano apeló a la importancia de mostrar unidad en el partido para llegar al Gobierno: “Con el paso del tiempo y de los años estoy todavía más convencido que nunca de la validad de estos postulados de unidad y fortaleza, y creo que sieguen siendo la garantía del único futuro que merece la pena en el partido Popular”. En este sentido definió Cascos la unidad como “la cualidad forjada por el respeto a la organización, que deriva del respeto a los órganos del partido”. “Los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación y evitan los acuerdos en los órganos competentes, para imponer caprichosamente sus conveniencias particulares”, matizó Cascos. “La calumnia más perversa es la de relacionar mi silencio sobre hipotéticas propuestas que ningún órgano estatutario ha tratado, con un riesgo de división semejante al que desembocó en la escisión liderada por quien presidía el gobierno autonómico de Asturias en 1999. Es la calumnia más perversa y también la más falsa que lanzan sus autores, porque, entre otras cosas, aquella ruptura fue iniciada con sonoras declaraciones, por ellos mismos, por quienes ahora repiten idénticos modos de comportamiento”, señaló el ex ministro, en clara referencia al documento firmado por la dirección regional del PP asturiano con el que pretendía rechazar su “hipotética” candidatura.

http://www.elcomerciodigital.com/20100801/asturias/cascos-asegura-sordo-para-201008011717.html

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01/08/2010 a las 19:23 Comentarios (0)

Francisco Álvarez Cascos se ofrece a “tirar” del PP “con las dos manos”

El ex ministro desata la euforia en Valencia de Don Juan al anunciar que su abandono de la política es “revisable” que “no estoy tan ciego como para no ver lo que pasa, ni tan sordo para no oir lo que me dicen”. Asegura que si ha mantenido silencio es porque es “la única respuesta cabal a una propuesta inexistente” y acusa a la dirección del PP de Asturias de ser los responsables de la ruptura del partido “imponiendo sus conveniencias particulares”.

Inmaculada Rivas – COPE Asturias – 01-08-2010

Francisco Álvarez-Cascos ha ofrecido al PP en general y a Mariano Rajoy en particular “toda mi experiencia” para ganar las elecciones. “Aquí estamos para ayudar, para tirar del carro con las dos manos, para sumar”. Con estas palabras, el ex ministro de Fomento dejaba entrever ante más de trescientos simpatizantes del Partido Popular que no se cierra ninguna puerta para volver a la política y que está al servicio de la organización para ganar las elecciones.

Cascos reconocíó nada más empezar su discurso y ante más de trescientos afiliados del Partido Popular que está viviendo “momentos difíciles” y agradeció los apoyos que está recibiendo para animarle a volver a la política. En ese sentido, agradeció los homenajes que los ´casquistas´ han organizado en las últimas fechas en Avilés, Gijón y Villaviciosa así como los apoyos expresados por  la mayor parte de las juntas locales del PP en Asturias y casi todo los alcaldes asturianos del PP, excepto el de Oviedo, Gabino de Lorenzo, y el de Llanera, Avelino Sánchez.

Ante un público que le aclamaba constantemente al grito de “presidente, presidente”, Álvarez-Cascos dejaba claro que la decisión de abandonar la política que adoptó hace seis años es “revisable”.

En un discurso interrumpido constantemente por los aplausos de los asistentes, entre los que se encontraban alcaldes, diputados y ex diputados del PP, Cascos explicó que “no estoy ciego y veo lo que ocurre, ni sordo y escucho lo que me decís”. También aclaró que “he hablado con todos los que han querido hacerlo pero nunca me he dirigido a nadie para buscar algo en el partido”.

También aseguró que “no conozco una sola reunión, o un solo acuerdo de un órgano estatutario regional o nacional del partido, en Asturias o en España, donde se haya planteado alguna propuesta que yo deba responder”.

El ex ministro está molesto con las “calumnias” de quienes le han acusado de ser un riesgo para la ruptura del partido, en clara alusión a la dirección regional del PP. “Los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación y evitan los acuerdos en los órganos competentes, para imponer caprichosamente sus conveniencias particulares”.

Ante las críticas de las juntas locales del PP de Oviedo, Gijón, Avilés y Mieres y también de la dirección regional del PP de Asturias por guardar silencio sobre una “hipotética candidatura”, el que fuera mano derecha de José María Aznar afirmó que “el silencio, siempre, es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente”.

Cascos también dejó caer afirmaciones como “en un partido debe haber sitio para todos, y cada uno debe de estar en su sitio” o “nosotros nos propusimos ganar elecciones en la calle y nos limitamos a ganar congresos en nuestras sedes”, en clara referencia a los comunicados que han salido en las últimas fechas de la calle Manuel Pedregal de Oviedo, sede del PP en Asturias.

ALCALDES, DIPUTADOS Y EX ALTOS CARGOS ARROPAN A CASCOS

La entrega del galardón ´Paisano de Honor 2010´y la posterior comida con afiliados del PP se ha convertido en una fiesta en honor al ex ministro a la que se han sumado, entre otros,  ocho de los doce alcaldes que el PP tiene en Asturias. Todos menos el de Oviedo, Gabino de Lorenzo, y el de Llanera, Avelino Sánchez. Tampoco han acudido, aunque han excusado su presencia por motivos personales, el regidor de Grado, Antonio Rey, y el alcalde de Gozón, Salvador Fernández.

También se han sumado los diputados del PP en la Junta General del Principado, Luis Peláez, Pelayo Roces, Marcial González, Emilio Rodríguez, Cristina Coto y Reineiro Alvarez. Una lista de invitados a la que se han sumado otros “casquistas” reconocidos como la ex diputada del PP, Alicia Castro Masaveu, el también ex diputado, Ricardo Fernández Suárez, la ex Delegada del Gobierno y Síndica, Mercedes Fernández, o el diputado nacional del PP, Isidro Fernández Rozada, entre otros.

http://www.cope.es/asturias/01-08-10–francisco-alvarez-cascos-estoy-dispuesto-tirar-carro-ambas-manos-sumar-201099-2

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01/08/2010 a las 19:18 Comentarios (0)

Intervención de Francisco Álvarez-Cascos en el almuerzo del “Paisano de Honor” Valencia de D. Juan 2010

Querido Presidente Local y Alcalde de Valencia de D. Juan:

Amigas y amigos:

No me cansaré de repetir mi gratitud por vuestra generosidad y por vuestro afecto, manifestados de manera muy intensa en este almuerzo rebosante de camaradería, en la mejor tradición de los actos con los que, a través del paso de los años y de los trabajos compartidos, hemos forjado nuestra cohesión solidaria y nuestro patrimonio colectivo de unidad.

Los afectos no sobran nunca, y mucho menos en estos tiempos de tanta responsabilidad para todos y tan complicados para algunos, al menos para mí personalmente. No quisiera añadirte complicaciones a ti, querido Juan,  alcalde y presidente local, ni tampoco a vosotras y a vosotros, las personas amigas que hoy os habéis reunido en torno a esta mesa,  para celebrar la distinción de “Paisano de Honor” de este municipio con la que tanto me habéis honrado, y que me brindáis esta tribuna para hablar, invitación, por otra parte, imposible de rehusar.

Como recordaréis, hace seis años y medio hice pública mi decisión de no presentarme a las elecciones generales de aquel año y, desde entonces, han sido contadas mis apariciones públicas, generalmente fruto de invitaciones imposibles de rechazar. La última tuvo lugar hace dos meses en Burgos, en un acto organizado precisamente por el Partido Popular de Castilla y León.

También es verdad que hace ahora un año justo, declaré libremente en una entrevista a la revista “Época” que “si sigue deteriorándose la calidad democrática de este país, si se pone en entredicho la España de las libertades que todos contribuimos a consolidar, las cosas deberían ser revisables para cualquier ciudadano comprometido. En mi caso todo es revisable” (1).

Desde entonces, son muchas las personas que, compartiendo esta preocupación, se acercan a mí para expresarme su convicción de que mi reincorporación a la actividad política sería positiva para sumar y ayudar al Partido Popular a encontrar una senda ganadora, y pasar de la oposición al gobierno, concretamente en Asturias. No estoy tan ciego para no ver lo que pasa, ni tan sordo para no oír lo que me dicen. Más aún, en los veinticinco años que estuve en la primera línea de la actividad política en Asturias y en España, pisando mucha calle entre 1979 y 2004 como nos enseñó nuestro fundador Manuel Fraga, nunca recibí tantas palabras de apoyo, a título personal, por no decir de apremio, como las que ahora escucho animándome a regresar a unas tareas que exigen total dedicación y  responsabilidad pública.

Siempre, y más en los últimos meses,  he hablado con todos los que han querido hacerlo. Pero nunca me he dirigido a nadie, en público o en privado, para buscar algo o para pedir algo en el partido. Nada he buscado y nada he pedido. Tampoco conozco una sola reunión, o un solo acuerdo de un órgano estatutario regional o nacional del partido, en Asturias o en España, donde se haya planteado alguna propuesta que yo deba de responder. No es que el silencio, en ocasiones, valga más que mil palabras. Es que el silencio, siempre, es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente.

A mediados del pasado mes de junio, también la Secretaria de Organización Territorial del partido me invitó a reunirme con ella para hablar de las próximas elecciones autonómicas en Asturias. Quería conocer mi opinión y le trasladé mis consideraciones, consideraciones que no difieren básicamente de las que conocen todos los que se han acercado a mí a preguntarme y que, por su carácter general, no se referían a personas concretas sino a planteamientos generales.

En estas circunstancias, no me parece reprochable ser respetuoso con la condición de militante del Partido Popular, cuando ningún órgano del partido ha requerido mi parecer. Aun en el imaginario supuesto de que esto fuera reprochable, las que nunca estarán justificadas son las calumnias vertidas sobre mí, o sobre personas significadas por su amistad conmigo, porque en el Partido Popular proclamamos que el respeto al compañero y el respeto al ciudadano, son el primer principio del civismo político, son una seña de nuestra identidad colectiva que todos deberíamos respetar. En todo caso, parafraseando a Jovellanos  “prescindiré de sus autores, porque no es mi ánimo denigrar a otros, sino defenderme a mí. Si no son más que enemigos míos, . . los perdono” (2).

De todas ellas, la calumnia más perversa es la de relacionar mi silencio sobre hipotéticas propuestas que ningún órgano estatutario ha tratado, con un riesgo de división semejante al que desembocó en la escisión liderada por quien presidía el gobierno autonómico de Asturias en 1999. Es la calumnia más perversa y también la más falsa que lanzan sus autores, porque, entre otras cosas, aquella ruptura fue iniciada con sonoras declaraciones, por ellos mismos, por quienes ahora repiten idénticos modos de comportamiento.

Es la calumnia a la que pone altavoz cómplice un periódico dedicado últimamente a las filtraciones selectivas, a las informaciones apócrifas y a las declaraciones anónimas,  fiel a la vieja consigna de “una mentira repetida muchas veces, se convierte en una gran verdad” (3). Una vez más, como ya denunciara Ortega y Gasset hace casi cien años en su magistral conferencia “Vieja y nueva política”, un medio así, como “ aparato productor del ambiente que ese mundo respira, . . . , está situado fuera y aparte de las corrientes centrales del alma española actual” (4).

Para no dejarnos impresionar, es bueno recordar que la prensa no es la opinión pública y, mucho menos, un periódico en la era de Internet. Estas campañas mediáticas las padecimos siempre. Las calumnias de la llamada “brunete mediática” proliferaron antes de las elecciones y ganamos, a pesar de ellas, en 1996 y en 2000. Nada nuevo; es la vieja España que denunciaba Ortega, nada más y nada menos. Pero ya avisó el clásico: “aquel hombre que pierde (con sus calumnias) la honra por el negocio, acaba perdiendo el negocio y la honra”.

Yo era entonces Secretario General y jamás rehuí la responsabilidad que me correspondió en aquellas complicadas circunstancias de 1998 al frente del partido. Pero no admitiré en silencio que nadie me endose las suyas, con el consabido truco del que tira la primera piedra y siempre esconde la mano, ni mucho menos que se calumnie a nadie impunemente.

Esta mañana, en el acto institucional de la entrega del título de “Paisano de Honor” advertí que, inexorablemente, quien elige camino, elige destino. Quizá debiera haber añadido, por eso lo hago ahora, enmendándome a mí mismo, que para elegir camino hay que llegar al gobierno, y el gobierno solo se consigue con un partido ganador. Aquí en Valencia de D. Juan lo sabéis bien, por experiencia propia, porque gracias al buen trabajo del equipo del partido, encabezado por vuestro alcalde, gobernáis desde hace 15 años, durante cuatro legislaturas, lo mismo que en Castilla y León el partido gobierna desde hace veintitrés años, durante ocho legislaturas consecutivas.

Nadie tiene que enseñaros nada. Al contrario, como dije muchas veces, a Castilla y León tenemos que venir a aprender, y algunos vinimos muchas veces a copiar cómo se construye un partido ganador. Con la ayuda de  vuestras enseñanzas, en 1996 lo conseguimos en toda España en las elecciones generales, y en 2000 revalidamos y ampliamos la  victoria.

Cada vez que alguien me pregunta cómo hicimos posible la transformación en un partido ganador, doy la misma respuesta. La que aprobó en la Ponencia Política nuestro X Congreso Nacional en Sevilla hace ahora veinte años. Pensábamos que para ganar era imprescindible unir al electorado, comenzando por unir interiormente al partido, para empezar a sumar y a multiplicar. Nos propusimos  construir una organización fuerte y jerarquizada, codo con codo con miles de compañeros, donde los órganos de gobierno se reunieran, debatieran y decidieran respetando las reglas, porque en las organizaciones democráticas, las formas son cuestión de fondo. Sabíamos que hacía falta mucho trabajo en el desarrollo de una estrategia ambiciosa, acertada y superior en eficacia a la de nuestros adversarios para aumentar el tamaño y la fuerza de nuestro partido. Creíamos que había que formar los equipos seleccionando, no a los más afines sino a los mejores, sin desperdiciar a nadie, porque en un partido debe de haber sitio para todos, y cada uno debe de estar en su sitio. Y, finalmente, queríamos presentarle a toda la sociedad  nuestro programa  con un destino atractivo para España, y un camino creíble para llegar a él.

Lo conseguimos en 1996 y revalidamos el éxito en 2000, llevando al Partido Popular al gobierno de España, y a los avances más notables que nuestra sociedad ha vivido en mucho tiempo. Por eso, ante ciertas opiniones, es bueno mantener el sentido del humor ¿Quiénes fueron en el pasado reciente los protagonistas del proyecto de unidad más consistente que integró ejemplarmente el centro-derecha español y lo catapultó a las victorias electorales? ¿Cómo pueden tener algunos el atrevimiento de acusar de restar a quienes, a vuestro lado, contribuyeron a la organización y a la consolidación del Partido Popular, la mayor fuerza política y la más unida de la historia del centro-derecha español?

Desde la fuerza de nuestra unidad, trabajosa y generosamente lograda, nos transformamos en un partido ganador porque nos convertimos en  “representadores”, no en “redentores”; porque nos vacunamos contra el fulanismo de tan malos recuerdos históricos; porque desterramos las funestas camarillas para trabajar colectivamente en equipos compenetrados; y porque nos propusimos ganar elecciones en la calle y no nos limitamos a ganar congresos en nuestras sedes. Así desterramos el pasado y nos preparamos para el futuro. Muchos me habréis oído repetirlo en la tribuna de nuestros Congresos Nacionales y poner el empeño en hacerlo realidad mediante el más impecable funcionamiento de nuestros órganos colegiados.

Tampoco pensamos que las victorias llegaban solas, sin merecerlas con esfuerzo y con trabajo personal en la confrontación democrática. Nunca admitimos que se pudiera llegar a destinos escogidos por caminos equivocados, sin estrategia ni programa. Con el paso del tiempo y de los años, con más experiencia y más perspectiva, estoy todavía más convencido que nunca de la validez de estos postulados de unidad y de fortaleza, y creo que siguen siendo la garantía del único futuro que merece la pena en el Partido Popular.

La selección de los equipos, la competencia entre tal o cual persona dentro de las normas de funcionamiento interno, digan lo que digan los calumniadores, nunca es causa de división en un partido democrático. Al contrario, es un estimulante formidable de la “unidad” de un partido. Pero me apresuro a reafirmar que la “unidad” no es la voluntad de “uno”, ni la uniformidad, ni la unanimidad. La unidad es la cualidad forjada por el respeto a la “organización”, que deriva del respeto a los “órganos” del partido. Al margen de los eufemismos, un partido realmente “unido” es un partido “organizado”, o sea, un partido en el que funciona la “deliberación” previa y se respetan posteriormente los “acuerdos” de los órganos del partido competentes. Los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación y evitan los acuerdos en los órganos competentes, para imponer caprichosamente sus conveniencias particulares. Recordando algún suceso reciente me viene a la memoria la famosa reflexión del príncipe de Salina, D. Fabricio, cuando interpretaba cada escaramuza como “una de esas batallas que se libran para que todo siga igual”. (5)

He apostado y seguiré apostando siempre, con palabras y con hechos, por la unidad democrática del partido así entendida. Es la que nos permite, además, dedicar las mayores y mejores energías para la dura y siempre difícil confrontación con nuestros adversarios, los que hoy, con su poderosa artillería mediática, practican como nunca la estrategia de desacreditar a la oposición, y a los medios de comunicación que molesten con sus informaciones. Hoy la oposición en España apenas tiene derecho ni puede ejercer el deber de criticar al gobierno sin ser descalificada de oportunista o de antipatriota, o de ambas cosas a la vez. Desde el gobierno se utilizan sectariamente y selectivamente los poderes del Estado -fiscales, instructores, y policías de camarilla- para imputar al adversario los más variados delitos, siempre bajo secreto del sumario amenizado por las filtraciones y la presencia de cámaras de televisión, así como por una variada menestra de grabaciones telefónicas incontroladas, en actuaciones de dudosa legalidad y clara discriminación con el trato protector de los amigos del gobierno ante cualquier situación supuestamente irregular.

Nos toca vivir una etapa de deterioro profundo de la convivencia democrática, necesitada de unas reglas de respeto mínimo, iguales para todos, exactamente lo contrario de lo que a diario ponen en práctica quienes hacen lo posible y lo imposible para suplir y ocultar su carencia de argumentos políticos, en defensa de los resultados de su calamitosa acción de gobierno.

Por eso mismo, para salir con éxito de la crisis de valores democráticos y de la crisis económica que hoy nos están castigando, tenemos que ofrecer a la sociedad española un mensaje creíble de unidad para superarlas. Unidad en torno a las instituciones democráticas de gobierno, lo que supone que cada uno -gobierno y oposición- refuerce y no renuncie a su papel constitucional. Unidad en torno a las opciones básicas de programas exigentes y de gestión eficaz que puedan reconducir el deterioro galopante de nuestra convivencia y de nuestro progreso. Esta sería la base de  la “nueva política” que la sociedad española reclama.

Es la hora del Partido Popular, de Mariano Rajoy y de su equipo, y aquí estamos todos para ayudar con el consejo desinteresado, para empujar con el motor de nuestra experiencia, para tirar del carro con ambas manos, para sumar como hicimos siempre, primero junto a nuestro fundador, Manuel Fraga, y después junto al presidente José María Aznar, a vuestro lado, contra viento y marea, contra otras calumnias peores y contra campañas mediáticas más indignas que las que ahora nos toca soportar.

No hay otra alternativa en España que el Partido Popular. La victoria electoral de nuestro partido es, además de una exigencia de higiene democrática, una necesidad política para librar a España de este gobierno de opereta marcado por el oportunismo económico del converso, y por el populismo demagógico e inútil del talante, y recuperar la senda de la convivencia y del progreso que perdimos en el año 2004.

El reto para Asturias es aún más apremiante. Porque Asturias, en esta última década de gobierno socialista, ha desaparecido de la política española, ha retrocedido en población, en actividad, en nivel de vida, en calidad democrática e, incluso, en prestigio y reconocimiento nacional, ya que de ser una región pionera en las letras y en las artes, en la economía y en la industria españolas, ha pasado al furgón de cola de la vida nacional.

Tenemos que recuperar el orgullo de ser asturianos, que ahora solo depende de los goles de Villa o de los triunfos de Alonso. Porque somos una región viva, con historia y con futuro, que debe de convertirse en protagonista de la modernización de España. En dos palabras: lo necesita Asturias para levantarse, y lo necesita España para ser mejor.

El objetivo solo será realizable si acertamos a unir a todo el electorado que aspira a un cambio, y a reafirmar nuestra condición de partido ganador, demostrando a la sociedad que somos distintos  y mejores que nuestros adversarios, como ya fuimos capaces de hacer en 1996 y en 2000.

Todo esto lo sabéis y lo hacéis muy bien en Castilla y León, y en Valencia de D. Juan, la Valencia por excelencia de los asturianos. Queremos seguir aprendiendo de vosotros. El título de “paisano” que hoy me habéis concedido me convierte en uno más de los vuestros. Quiero serlo no solo para disfrutar de los honores sino para arrimar el hombro y ayudar en lo que podáis necesitarme. Os pido que pongáis a prueba mi trabajo como testimonio de mi gratitud.

Nunca olvidaré vuestra generosidad y vuestro afecto.

Muchas gracias,

Francisco Álvarez-Cascos

(1)            EPOCA. Julio de 2009

(2)            JOVELLANOS, GASPAR MELCHOR DE. “Memoria en Defensa de la Junta Central”. Parte Primera. 1810

(3)            LENIN, Vladimir Ilich Ulianov. Cita atribuida.

(4)            ORTEGA Y GASSET, JOSÉ. “Vieja y nueva política” .1914.

(5)            LAMPEDUSA, TOMAS DE. “El gatopardo”. 1958.

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01/08/2010 a las 18:00 Comentarios (3)

El alcalde de Oviedo expulsa a un edil tres días después de que apoyara a Cascos

Efe | Oviedo

Actualizado jueves 30/09/2010 19:52 horas

El alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo, ha cesado hoy al concejal de Cultura y Deportes, José Suárez Arias-Cachero, por supuestas irregularidades en algunas contrataciones, tres días después de que éste manifestara públicamente en el diario EL MUNDO su apoyo a la candidatura de Francisco Álvarez-Cascos.

En un decreto de alcaldía firmado hoy por De Lorenzo, el alcalde expone un informe del concejal de Economía, Jaime Reinares, en el que se advertía del incumplimiento de la legislación por parte de Suárez Arias-Cachero por no abstenerse en la contratación por parte del Ayuntamiento de una empresa de la que su cuñado era administrador. (más…)

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01/08/2010 a las 14:47 Comentarios (0)

Discurso de agradecimiento “Paisano de honor” Valencia de D. Juan 2010

Sr. Alcalde,

Señoras y Señores,

Recibo con profunda emoción y una gratitud sin límites la distinción que me acabáis de conceder. Para el que habla, resulta siempre muy difícil la tarea de traducir los sentimientos que le embargan. No encuentro palabras para describir la gratitud que quiero transmitiros a todos los coyantinos, comenzando por la corporación municipal representada por vuestro alcalde, por la concesión de este título tan entrañable de “Paisano de Honor” de vuestro municipio.

En Valencia de D. Juan los asturianos siempre nos encontramos como en nuestra propia tierra, nos encontramos entre paisanos. Como vosotros, somos hijos del gran pueblo astur que se estableció y creció al cobijo de los valles y de los bosques de la Cordillera Cantábrica, auténtica columna vertebral que nos sostiene y nos abraza, más que nos separa, a los del sur y a los del norte desde nuestra historia más antigua, como reflejan los respectivos apellidos de “augustanos” y “trasmontanos” con el que nos bautizaron los antiguos historiadores, desde Estrabón a Plinio.

Son muchos siglos de historia compartida, de identidad común y de buena vecindad, que permitieron hace casi cien años al gran filósofo Ortega y Gasset referirse como hecho diferencial de nuestras tierras  a “la claridad política de Asturias-Leon . . de la que surge por primera vez la gran política nacional, tras la fundación del reino astur leonés” (1).

Las cada día mejores comunicaciones y los cada vez más intensos flujos de personas que traspasamos con frecuencia los puertos y los túneles de la Cordillera Cantábrica, a los que espero que se una lo antes posible la Variante ferroviaria de Pajares en Alta Velocidad que también proyectó, licitó e inició nuestro gobierno, no hacen más que fortalecer nuestros lazos de paisanaje y de afecto. Quizá por eso, habéis aumentado mis merecimientos con la lupa del cariño, lo que me hace aún más deudor de gratitud hacia vosotros.

La pequeña historia de esta concesión del honrosísimo título de “Paisano de Honor”  con el que hoy me honráis comenzó hace diez años, el 4 de julio de 2000, cuando me reuní en Madrid con el Presidente de Castilla y León, Juan José Lucas, y con su Consejero de Fomento, José Luis Ballvé,  para acordar la colaboración  de la Junta con el Ministerio de Fomento en el desarrollo del Plan de Infraestructuras del Transporte (PIT) 2000-2010 en esta Comunidad Autónoma.

Entre las prioridades que establecimos por consenso figuraba la aceleración de la Ruta de la Plata y, en concreto, la construcción de los 70 Km. de que estaban pendientes para completar los accesos por autovía a León y a Asturias.

Cuatro años antes, en 1996, el primer gobierno de José María Aznar del que formé parte como Vicepresidente 1º había despejado el camino. Primero  anuló el Estudio Informativo y la Declaración de Impacto Ambiental de la autopista de peaje decidida en 1990 que prolongaba hasta Benavente la Autopista del Huerna. Después rehizo dichos documentos, con información pública incluida, para facilitar la construcción de una nueva autovía, sin peaje.

En aquella reunión acordamos el siguiente calendario:

-Redacción y aprobación de los proyectos constructivos antes de julio de 2001.

-Licitación, adjudicación e inicio de las obras de los cuatro tramos en el segundo semestre de 2001, con un plazo promedio de construcción de 24 meses.

-Construcción e inauguración de los 70 Km. antes del 31 de diciembre de 2003.

En los plazos acordados, las empresas proyectistas y las empresas constructoras cumplieron su parte, y el Ministerio de Fomento cumplió la suya. De esta forma, el 15 de diciembre de 2003 entró en servicio la nueva autovía entre Benavente y León.

No olvidaré nunca una pequeña anécdota referida a estos hechos. A las pocas semanas de mi reunión con el Presidente Juan José Lucas, me crucé en los pasillos del Congreso con un diputado leonés recién elegido Secretario General de su partido. Se dirigió a mí, me saludó y me dijo: ”Ministro, no vas a ser capaz de cumplir el acuerdo con el presidente Lucas, pero si lo consigues seré el primero en felicitarte”. El acuerdo lo cumplí escrupulosamente pero la felicitación comprometida todavía no me llegó.

Habíamos invertido en dos años y medio unos 200 millones de euros, o sea, más de 33.000 millones de Ptas., y habíamos completado en un plazo record los accesos radiales por autovía a León y a Asturias. Un reto pendiente en la historia de nuestras infraestructuras de transporte quedó superado.

La Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 obligaba al Ministerio de Fomento a destinar el 1% de los presupuestos de las obras públicas a la conservación o enriquecimiento de este patrimonio, con preferencia en la propia obra o en su inmediato entorno. Conocedor de ello, cuando el calendario de construcción de la autovía avanzaba, el Alcalde de Valencia de D. Juan elevó diligentemente la reglamentaria petición del 1% al Ministerio para continuar la restauración de este espléndido Castillo, y en mayo de 2001 la correspondiente Comisión Mixta copresidida conmigo por la Ministra de Cultura aprobó, como era de justicia,  la asignación de 1,2 millones de euros para poner en marcha el proyecto y la obra, que se adjudicó en setiembre de 2003.

He querido relatar los hechos, siguiendo su orden cronológico, para explicar con la mayor objetividad que el Ministerio de Fomento, al construir la Autovía Benavente-León y al restaurar vuestro castillo, sencillamente, cumplió con su deber. Este premio, en consecuencia, lo recibo como reconocimiento a un deber cumplido.

Un deber cumplido para corregir el retraso en la modernización de las infraestructuras de esta provincia, modernización que se completó por parte del Ministerio de Fomento con la construcción de la Autopista León-Astorga y del aeropuerto de León.

Un deber cumplido para vertebrar el país de los “augustanos” y los “transmontanos”,  las tierras de León con las de Asturias, condición previa y necesaria para hacer efectivo en el conjunto de España el proyecto europeo de convergencia real.

Un deber cumplido para conservar el patrimonio histórico que desde hace más de 6 siglos está depositado en las murallas y en las torres de este castillo de los duques de Valencia de D. Juan.

Permitidme una reflexión final. ¿Por qué fue posible cumplir con nuestro deber, más allá de nuestro compromiso político con nuestro programa y de nuestra capacidad de gestión? Por algo que hoy puede parecer fuera del alcance de nuestra imaginación. Pudimos hacerlo porque desde 1996 el gobierno impulsó una política de esfuerzo, de ahorro y  de sacrificios que estimuló el trabajo colectivo de la sociedad española y le permitió situarse a la cabeza de Europa en la creación de riqueza y empleo. De este modo, el Estado dispuso de recursos suficientes para dotar al Ministerio de Fomento y al resto de las Administraciones Públicas de España de capacidad de inversión para acometer grandes obras necesarias, como la Autovía Benavente-León o la rehabilitación del Castillo de Valencia de D. Juan.

Quiero decir con ello, que el mérito que me atribuís con la concesión del premio de “Paisano de Honor” es un mérito que rebasa el deber del ministerio de Fomento, y que deseo compartir, tanto con todos vosotros como con el resto de los miembros del gobierno del que formé parte y, muy especialmente, quiero compartirlo con su Presidente, José María Aznar.

Al subrayar la paternidad colectiva de los méritos que hoy premiáis en mi persona, también quiero lanzar un mensaje de esperanza y optimismo en los momentos que hoy atravesamos. Ni aquellos tiempos de antaño fueron fruto del azar o hijos de la fortuna, ni los tiempos de hogaño de deben a ningún maleficio o destino fatal.

Las sociedades, como las personas que las integran, al elegir camino también eligen destino. Camino y destino son partes inseparables de todo viaje hacia el futuro. Los españoles, en 1996, elegimos el camino de la utopía frente al conformismo, de la identidad frente a la disgregación, del esfuerzo frente a la comodidad, de la austeridad frente al despilfarro, de la excelencia frente a la mediocridad, del estímulo frente a la subvención, y de la solidaridad frente al clientelismo. Así llegamos al destino de progreso que nos permitió hacer realidad estos grandes proyectos, esta gran ambición, que hoy despierta vuestra gratitud.

Coyantinos:

¡Os agradezco de todo corazón, con emoción incontenible, vuestra amistad y vuestra generosidad!

Y, de la misma forma que la milenaria Ruta de la Plata es imprescindible para llegar aquí, a Valencia de D. Juan, al pie del Castillo de los Duques,

¡Os animo a mirar alto y lejos, buscando el nuevo rumbo!

¡Os animo a seguir mirando alto y lejos, para recuperar el camino que nos permita a todos reencontrarnos con el destino común que soñamos en León y en Asturias !

¡Muchas, muchas, muchísimas gracias de todo corazón!

Francisco Álvarez-Cascos

(1) ORTEGA Y GASSET, JOSÉ. “Discurso en Oviedo”. 1932.

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01/08/2010 a las 14:00 Comentario (1)

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