"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno raras veces vence, pero alguna vez vence”. Harper Lee, 1960
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La ética, I Gabilondo y el señor Cascos

Jueves, 03/03/2011 – 20:10 – MIGUEL MASSANET BOSCH | BARCELONA
En ocasiones son tantos los temas importantes que comentar, tantas las facetas de la política y tanta la saturación de ideas que se acumulan en nuestros, ya envejecidos, cerebros; que llega un momento en el que uno piensa que es mejor evadirse de esta marabunta y hablar de algún tema, que puede que sea menos actual e incluso menos noticiable, pero que, evidentemente, entraña más enjundia por referirse a un tema que hoy parece no estar de moda, que se trata de algo obsoleto y que carece interés, dado que son escasísimas las personas que, cualquiera que sea su clase social, sus ideas y sus conocimientos, se rijan por sus principios y sepan anteponerlo a su propio interés, egoísmo o beneficio. Si señores, por mucho que nos duela el tener que reconocerlo, estamos inmersos en una sociedad en la que –así como los que nos gobiernan se han olvidado de los principios fundamentales, sobre los que se ha de cimentar una democracia que, según Montesquieu, se debiera basar en la separación e independencia de los tres poderes que conviven en cualquier sociedad moderna: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial – ha dejado de respetarse la Ética. En principio, ética es la ciencia que se dedica al estudio de los actos humanos, los que el ser humano realiza con consciencia, libertad e independencia. La ética estudia qué es lo moral, cómo se justifica racionalmente un sistema moral, y cómo se ha de aplicar posteriormente a los distintos ámbitos de la vida personal y social; en realidad, la Ética busca emitir un juicio sobre los actos humanos, que permite determinar si un acto ha sido éticamente bueno o éticamente malo. Pero lo que importa realmente son los efectos que pueden producirse en una sociedad, donde el sistema de gobierno prescinde de esta distinción y se apega a la filosofía relativista, donde todo depende del color del cristal con el que cada miembro contempla su propia moral, según su particular concepción del bien y el mal.

El prescindir de la ética permite, a quienes ostentan el poder, actuar según sus propios intereses e imponer, a quienes están sujetos a su mando, unas normas, unas limitaciones, unas conductas y unas doctrinas que no se ajusten a la verdadera esencia de un sistema democrático y que, como está ocurriendo en muchas naciones que se autodenominan “democracias”, bajo tal camuflaje, practiquen fórmulas políticas de tipo totalitario y absolutista, que nada tienen que ver con el gobierno del pueblo por el pueblo. El sistema de partidos políticos, lejos de garantizar la verdadera democracia, se ha demostrado que, en ocasiones, está viciado en su propio origen debido a que, al menos en España, no se rige por un sistema democrático de elección de sus líderes, de elaboración de sus estatutos y de expresión libre de la voluntad de sus bases que, en realidad, poco pueden hacer para controlar a la “cúpula” cuando, por intereses determinados, apego al poder o desviaciones del ideario del colectivo, los directivos utilizan el poder para emprender aventuras que nada tienen que ver con los valores, principios básicos, éticos e intereses de la formación política a la que se deben.

Con frecuencia escuchamos a determinados personajes utilizar, en su beneficio, el término ética. El señor Iñaki Gabilondo, un periodista en horas bajas, uno de los que fue el apoyo máximo del señor Zapatero y utilizó de forma sesgada, sectaria y tendenciosa su labor en la SER para contribuir de forma eficaz a presentar una imagen distorsionada de la realidad española, ocultando los errores del gobierno y ensalzando la figura del señor Presidente, no dudando en apoyarlo aunque para ello debiera dar una versión torticera de las noticias, atacar despiadadamente a la oposición de derechas y contribuir de forma determinante, desde su posición privilegiada en la SER, a que el señor ZP fuera reelegido; ocultando la evidencia de que, España, estaba empezando a experimentar los efectos de la crisis que, tanto él como ZP, estuvieron negando pertinazmente. Ahora, este señor, resentido por haber sido apartado del puesto que ocupó tantos años, incapaz de reconocer sus propios errores y sintiéndose infravalorado, ha sacado a relucir la ética, acusando a sus adversarios de las otras emisoras de haber actuado no por convencimiento propio sino por “ansias de notoriedad” y, olvidándose de lo que él estuvo practicando cuando estuvo al frente de la SER, pretendiendo aleccionar al resto de informadores sobre las “limitaciones éticas” y “las barreras de la ética”; cuando él mismo se mostró ante la audiencia como un defensor empecinado de las izquierdas y un inquisidor desalmado con las derechas sin que en su experiencia en la radio diera ninguna muestra de esta “objetividad” ética que parece que quiere atribuirse para permitirse dar lecciones de algo que a él les es completamente ajeno.

No obstante, de forma inesperada y gracias a uno de los más incomprensibles errores del señor Rajoy, que siempre está pendiente de no equivocarse pero que, gracias a sus “asesores” y al miedo que le causan aquellos que de alguna forma le pudieran hacer sombra en su partido, se deja guiar siempre por la peor opción que se le presenta; el señor Francisco Álvarez Cascos, un valor en alza en Asturias que fue despreciado para ser sustituido, como candidato del PP en Asturias, por una señora, doña Isabel Pérez Espinosa, que puede ser una buena persona y capaz, pero que nadie la conoce y es muy posible que se vea postergada, según dicen todos los sondeos, por el mismo señor Cascos, que puede llegar a constituirse, con su nuevo partido, en el nuevo presidente de la comunidad asturiana. Seguramente, aprendiendo de lo que le sucedió a él, cuando fue apartado por la señora Cospedal y Rajoy para contentar a unos díscolos miembros del PP asturiano, dirigidos por un alcalde con aspiraciones políticas; el señor Cascos ha querido que su puesto en el nuevo partido al que se ha integrado, sea determinado por medio de una elección que tendrá lugar en un congreso que va a convocar. El congreso que, el propio Cascos, le pidió a Rajoy y que este, incomprensiblemente, le negó. Así el “Foro de Asturias”, ha optado por la verdadera democracia interna, la legalización de quien ha de ser su mandatario y representante, por medio de la elección directa de los integrantes de la nueva formación. Unos siete mil afiliados, con derecho a voto en el cónclave constitucional, del que puede salir como candidato al principado de Asturias, el señor Francisco Cascos. Cada afiliado un voto y el que obtenga la mayoría será el candidato que se presente, en representación de su partido, a los comicios de Mayo.

En Génova no quisieron darse por enterados y actuaron como si el señor Cascos no existiera, ¡craso error! Ahora les crecen los enanos al comprobar que la formación Foro de Asturias si concurre, como parece ser que ocurrirá, con el señor Cascos al frente; puede acabar con su ilusión de hacerse con el principado y, es más que posible que, si quieren tener algo que decir en Asturias, tengan que ponerse de acuerdo con aquella persona a la que, de forma imprudente y malos modos, despreciaron para representarlos. Estos errores, esta falta de ética, este sistema, tipo señor Rubalcaba, de ir intrigando en secreto para cortarle el sayo a aquel que, por sus méritos, su proyección política y su probada capacidad, piensan que puede llegar a ser un rival temible para mantenerse en el candelero; tiene estas fatales consecuencias. Aparte del ridículo en el que quedan ante las bases del partido; del descrédito y las armas políticas que les proporcionan a sus rivales de otros partidos, produce la sensación de falta de democracia interna en el seno del propio partido. La figura del señor Mariano Rajoy ha quedado, sin duda, desprestigiada y ha dejado un mal sabor de boca a todos aquellos que tienen su esperanza depositada en él. O así lo pienso yo.

http://servicios.larioja.com/tu-noticia/tu_noticia_ver/etica-Gabilondo-se%C3%B1or-Cascos/43555/1.htm

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04/03/2011 a las 11:11
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