"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno raras veces vence, pero alguna vez vence”. Harper Lee, 1960
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Comunicado de Francisco Álvarez-Cascos

Comunicado Francisco Álvarez-Cascos 05/09/2010

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05/09/2010 a las 23:44 Comentarios (0)

Intervención de Francisco Álvarez-Cascos en el almuerzo del “Paisano de Honor” Valencia de D. Juan 2010

Querido Presidente Local y Alcalde de Valencia de D. Juan:

Amigas y amigos:

No me cansaré de repetir mi gratitud por vuestra generosidad y por vuestro afecto, manifestados de manera muy intensa en este almuerzo rebosante de camaradería, en la mejor tradición de los actos con los que, a través del paso de los años y de los trabajos compartidos, hemos forjado nuestra cohesión solidaria y nuestro patrimonio colectivo de unidad.

Los afectos no sobran nunca, y mucho menos en estos tiempos de tanta responsabilidad para todos y tan complicados para algunos, al menos para mí personalmente. No quisiera añadirte complicaciones a ti, querido Juan,  alcalde y presidente local, ni tampoco a vosotras y a vosotros, las personas amigas que hoy os habéis reunido en torno a esta mesa,  para celebrar la distinción de “Paisano de Honor” de este municipio con la que tanto me habéis honrado, y que me brindáis esta tribuna para hablar, invitación, por otra parte, imposible de rehusar.

Como recordaréis, hace seis años y medio hice pública mi decisión de no presentarme a las elecciones generales de aquel año y, desde entonces, han sido contadas mis apariciones públicas, generalmente fruto de invitaciones imposibles de rechazar. La última tuvo lugar hace dos meses en Burgos, en un acto organizado precisamente por el Partido Popular de Castilla y León.

También es verdad que hace ahora un año justo, declaré libremente en una entrevista a la revista “Época” que “si sigue deteriorándose la calidad democrática de este país, si se pone en entredicho la España de las libertades que todos contribuimos a consolidar, las cosas deberían ser revisables para cualquier ciudadano comprometido. En mi caso todo es revisable” (1).

Desde entonces, son muchas las personas que, compartiendo esta preocupación, se acercan a mí para expresarme su convicción de que mi reincorporación a la actividad política sería positiva para sumar y ayudar al Partido Popular a encontrar una senda ganadora, y pasar de la oposición al gobierno, concretamente en Asturias. No estoy tan ciego para no ver lo que pasa, ni tan sordo para no oír lo que me dicen. Más aún, en los veinticinco años que estuve en la primera línea de la actividad política en Asturias y en España, pisando mucha calle entre 1979 y 2004 como nos enseñó nuestro fundador Manuel Fraga, nunca recibí tantas palabras de apoyo, a título personal, por no decir de apremio, como las que ahora escucho animándome a regresar a unas tareas que exigen total dedicación y  responsabilidad pública.

Siempre, y más en los últimos meses,  he hablado con todos los que han querido hacerlo. Pero nunca me he dirigido a nadie, en público o en privado, para buscar algo o para pedir algo en el partido. Nada he buscado y nada he pedido. Tampoco conozco una sola reunión, o un solo acuerdo de un órgano estatutario regional o nacional del partido, en Asturias o en España, donde se haya planteado alguna propuesta que yo deba de responder. No es que el silencio, en ocasiones, valga más que mil palabras. Es que el silencio, siempre, es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente.

A mediados del pasado mes de junio, también la Secretaria de Organización Territorial del partido me invitó a reunirme con ella para hablar de las próximas elecciones autonómicas en Asturias. Quería conocer mi opinión y le trasladé mis consideraciones, consideraciones que no difieren básicamente de las que conocen todos los que se han acercado a mí a preguntarme y que, por su carácter general, no se referían a personas concretas sino a planteamientos generales.

En estas circunstancias, no me parece reprochable ser respetuoso con la condición de militante del Partido Popular, cuando ningún órgano del partido ha requerido mi parecer. Aun en el imaginario supuesto de que esto fuera reprochable, las que nunca estarán justificadas son las calumnias vertidas sobre mí, o sobre personas significadas por su amistad conmigo, porque en el Partido Popular proclamamos que el respeto al compañero y el respeto al ciudadano, son el primer principio del civismo político, son una seña de nuestra identidad colectiva que todos deberíamos respetar. En todo caso, parafraseando a Jovellanos  “prescindiré de sus autores, porque no es mi ánimo denigrar a otros, sino defenderme a mí. Si no son más que enemigos míos, . . los perdono” (2).

De todas ellas, la calumnia más perversa es la de relacionar mi silencio sobre hipotéticas propuestas que ningún órgano estatutario ha tratado, con un riesgo de división semejante al que desembocó en la escisión liderada por quien presidía el gobierno autonómico de Asturias en 1999. Es la calumnia más perversa y también la más falsa que lanzan sus autores, porque, entre otras cosas, aquella ruptura fue iniciada con sonoras declaraciones, por ellos mismos, por quienes ahora repiten idénticos modos de comportamiento.

Es la calumnia a la que pone altavoz cómplice un periódico dedicado últimamente a las filtraciones selectivas, a las informaciones apócrifas y a las declaraciones anónimas,  fiel a la vieja consigna de “una mentira repetida muchas veces, se convierte en una gran verdad” (3). Una vez más, como ya denunciara Ortega y Gasset hace casi cien años en su magistral conferencia “Vieja y nueva política”, un medio así, como “ aparato productor del ambiente que ese mundo respira, . . . , está situado fuera y aparte de las corrientes centrales del alma española actual” (4).

Para no dejarnos impresionar, es bueno recordar que la prensa no es la opinión pública y, mucho menos, un periódico en la era de Internet. Estas campañas mediáticas las padecimos siempre. Las calumnias de la llamada “brunete mediática” proliferaron antes de las elecciones y ganamos, a pesar de ellas, en 1996 y en 2000. Nada nuevo; es la vieja España que denunciaba Ortega, nada más y nada menos. Pero ya avisó el clásico: “aquel hombre que pierde (con sus calumnias) la honra por el negocio, acaba perdiendo el negocio y la honra”.

Yo era entonces Secretario General y jamás rehuí la responsabilidad que me correspondió en aquellas complicadas circunstancias de 1998 al frente del partido. Pero no admitiré en silencio que nadie me endose las suyas, con el consabido truco del que tira la primera piedra y siempre esconde la mano, ni mucho menos que se calumnie a nadie impunemente.

Esta mañana, en el acto institucional de la entrega del título de “Paisano de Honor” advertí que, inexorablemente, quien elige camino, elige destino. Quizá debiera haber añadido, por eso lo hago ahora, enmendándome a mí mismo, que para elegir camino hay que llegar al gobierno, y el gobierno solo se consigue con un partido ganador. Aquí en Valencia de D. Juan lo sabéis bien, por experiencia propia, porque gracias al buen trabajo del equipo del partido, encabezado por vuestro alcalde, gobernáis desde hace 15 años, durante cuatro legislaturas, lo mismo que en Castilla y León el partido gobierna desde hace veintitrés años, durante ocho legislaturas consecutivas.

Nadie tiene que enseñaros nada. Al contrario, como dije muchas veces, a Castilla y León tenemos que venir a aprender, y algunos vinimos muchas veces a copiar cómo se construye un partido ganador. Con la ayuda de  vuestras enseñanzas, en 1996 lo conseguimos en toda España en las elecciones generales, y en 2000 revalidamos y ampliamos la  victoria.

Cada vez que alguien me pregunta cómo hicimos posible la transformación en un partido ganador, doy la misma respuesta. La que aprobó en la Ponencia Política nuestro X Congreso Nacional en Sevilla hace ahora veinte años. Pensábamos que para ganar era imprescindible unir al electorado, comenzando por unir interiormente al partido, para empezar a sumar y a multiplicar. Nos propusimos  construir una organización fuerte y jerarquizada, codo con codo con miles de compañeros, donde los órganos de gobierno se reunieran, debatieran y decidieran respetando las reglas, porque en las organizaciones democráticas, las formas son cuestión de fondo. Sabíamos que hacía falta mucho trabajo en el desarrollo de una estrategia ambiciosa, acertada y superior en eficacia a la de nuestros adversarios para aumentar el tamaño y la fuerza de nuestro partido. Creíamos que había que formar los equipos seleccionando, no a los más afines sino a los mejores, sin desperdiciar a nadie, porque en un partido debe de haber sitio para todos, y cada uno debe de estar en su sitio. Y, finalmente, queríamos presentarle a toda la sociedad  nuestro programa  con un destino atractivo para España, y un camino creíble para llegar a él.

Lo conseguimos en 1996 y revalidamos el éxito en 2000, llevando al Partido Popular al gobierno de España, y a los avances más notables que nuestra sociedad ha vivido en mucho tiempo. Por eso, ante ciertas opiniones, es bueno mantener el sentido del humor ¿Quiénes fueron en el pasado reciente los protagonistas del proyecto de unidad más consistente que integró ejemplarmente el centro-derecha español y lo catapultó a las victorias electorales? ¿Cómo pueden tener algunos el atrevimiento de acusar de restar a quienes, a vuestro lado, contribuyeron a la organización y a la consolidación del Partido Popular, la mayor fuerza política y la más unida de la historia del centro-derecha español?

Desde la fuerza de nuestra unidad, trabajosa y generosamente lograda, nos transformamos en un partido ganador porque nos convertimos en  “representadores”, no en “redentores”; porque nos vacunamos contra el fulanismo de tan malos recuerdos históricos; porque desterramos las funestas camarillas para trabajar colectivamente en equipos compenetrados; y porque nos propusimos ganar elecciones en la calle y no nos limitamos a ganar congresos en nuestras sedes. Así desterramos el pasado y nos preparamos para el futuro. Muchos me habréis oído repetirlo en la tribuna de nuestros Congresos Nacionales y poner el empeño en hacerlo realidad mediante el más impecable funcionamiento de nuestros órganos colegiados.

Tampoco pensamos que las victorias llegaban solas, sin merecerlas con esfuerzo y con trabajo personal en la confrontación democrática. Nunca admitimos que se pudiera llegar a destinos escogidos por caminos equivocados, sin estrategia ni programa. Con el paso del tiempo y de los años, con más experiencia y más perspectiva, estoy todavía más convencido que nunca de la validez de estos postulados de unidad y de fortaleza, y creo que siguen siendo la garantía del único futuro que merece la pena en el Partido Popular.

La selección de los equipos, la competencia entre tal o cual persona dentro de las normas de funcionamiento interno, digan lo que digan los calumniadores, nunca es causa de división en un partido democrático. Al contrario, es un estimulante formidable de la “unidad” de un partido. Pero me apresuro a reafirmar que la “unidad” no es la voluntad de “uno”, ni la uniformidad, ni la unanimidad. La unidad es la cualidad forjada por el respeto a la “organización”, que deriva del respeto a los “órganos” del partido. Al margen de los eufemismos, un partido realmente “unido” es un partido “organizado”, o sea, un partido en el que funciona la “deliberación” previa y se respetan posteriormente los “acuerdos” de los órganos del partido competentes. Los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación y evitan los acuerdos en los órganos competentes, para imponer caprichosamente sus conveniencias particulares. Recordando algún suceso reciente me viene a la memoria la famosa reflexión del príncipe de Salina, D. Fabricio, cuando interpretaba cada escaramuza como “una de esas batallas que se libran para que todo siga igual”. (5)

He apostado y seguiré apostando siempre, con palabras y con hechos, por la unidad democrática del partido así entendida. Es la que nos permite, además, dedicar las mayores y mejores energías para la dura y siempre difícil confrontación con nuestros adversarios, los que hoy, con su poderosa artillería mediática, practican como nunca la estrategia de desacreditar a la oposición, y a los medios de comunicación que molesten con sus informaciones. Hoy la oposición en España apenas tiene derecho ni puede ejercer el deber de criticar al gobierno sin ser descalificada de oportunista o de antipatriota, o de ambas cosas a la vez. Desde el gobierno se utilizan sectariamente y selectivamente los poderes del Estado -fiscales, instructores, y policías de camarilla- para imputar al adversario los más variados delitos, siempre bajo secreto del sumario amenizado por las filtraciones y la presencia de cámaras de televisión, así como por una variada menestra de grabaciones telefónicas incontroladas, en actuaciones de dudosa legalidad y clara discriminación con el trato protector de los amigos del gobierno ante cualquier situación supuestamente irregular.

Nos toca vivir una etapa de deterioro profundo de la convivencia democrática, necesitada de unas reglas de respeto mínimo, iguales para todos, exactamente lo contrario de lo que a diario ponen en práctica quienes hacen lo posible y lo imposible para suplir y ocultar su carencia de argumentos políticos, en defensa de los resultados de su calamitosa acción de gobierno.

Por eso mismo, para salir con éxito de la crisis de valores democráticos y de la crisis económica que hoy nos están castigando, tenemos que ofrecer a la sociedad española un mensaje creíble de unidad para superarlas. Unidad en torno a las instituciones democráticas de gobierno, lo que supone que cada uno -gobierno y oposición- refuerce y no renuncie a su papel constitucional. Unidad en torno a las opciones básicas de programas exigentes y de gestión eficaz que puedan reconducir el deterioro galopante de nuestra convivencia y de nuestro progreso. Esta sería la base de  la “nueva política” que la sociedad española reclama.

Es la hora del Partido Popular, de Mariano Rajoy y de su equipo, y aquí estamos todos para ayudar con el consejo desinteresado, para empujar con el motor de nuestra experiencia, para tirar del carro con ambas manos, para sumar como hicimos siempre, primero junto a nuestro fundador, Manuel Fraga, y después junto al presidente José María Aznar, a vuestro lado, contra viento y marea, contra otras calumnias peores y contra campañas mediáticas más indignas que las que ahora nos toca soportar.

No hay otra alternativa en España que el Partido Popular. La victoria electoral de nuestro partido es, además de una exigencia de higiene democrática, una necesidad política para librar a España de este gobierno de opereta marcado por el oportunismo económico del converso, y por el populismo demagógico e inútil del talante, y recuperar la senda de la convivencia y del progreso que perdimos en el año 2004.

El reto para Asturias es aún más apremiante. Porque Asturias, en esta última década de gobierno socialista, ha desaparecido de la política española, ha retrocedido en población, en actividad, en nivel de vida, en calidad democrática e, incluso, en prestigio y reconocimiento nacional, ya que de ser una región pionera en las letras y en las artes, en la economía y en la industria españolas, ha pasado al furgón de cola de la vida nacional.

Tenemos que recuperar el orgullo de ser asturianos, que ahora solo depende de los goles de Villa o de los triunfos de Alonso. Porque somos una región viva, con historia y con futuro, que debe de convertirse en protagonista de la modernización de España. En dos palabras: lo necesita Asturias para levantarse, y lo necesita España para ser mejor.

El objetivo solo será realizable si acertamos a unir a todo el electorado que aspira a un cambio, y a reafirmar nuestra condición de partido ganador, demostrando a la sociedad que somos distintos  y mejores que nuestros adversarios, como ya fuimos capaces de hacer en 1996 y en 2000.

Todo esto lo sabéis y lo hacéis muy bien en Castilla y León, y en Valencia de D. Juan, la Valencia por excelencia de los asturianos. Queremos seguir aprendiendo de vosotros. El título de “paisano” que hoy me habéis concedido me convierte en uno más de los vuestros. Quiero serlo no solo para disfrutar de los honores sino para arrimar el hombro y ayudar en lo que podáis necesitarme. Os pido que pongáis a prueba mi trabajo como testimonio de mi gratitud.

Nunca olvidaré vuestra generosidad y vuestro afecto.

Muchas gracias,

Francisco Álvarez-Cascos

(1)            EPOCA. Julio de 2009

(2)            JOVELLANOS, GASPAR MELCHOR DE. “Memoria en Defensa de la Junta Central”. Parte Primera. 1810

(3)            LENIN, Vladimir Ilich Ulianov. Cita atribuida.

(4)            ORTEGA Y GASSET, JOSÉ. “Vieja y nueva política” .1914.

(5)            LAMPEDUSA, TOMAS DE. “El gatopardo”. 1958.

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01/08/2010 a las 18:00 Comentarios (3)

Discurso de agradecimiento “Paisano de honor” Valencia de D. Juan 2010

Sr. Alcalde,

Señoras y Señores,

Recibo con profunda emoción y una gratitud sin límites la distinción que me acabáis de conceder. Para el que habla, resulta siempre muy difícil la tarea de traducir los sentimientos que le embargan. No encuentro palabras para describir la gratitud que quiero transmitiros a todos los coyantinos, comenzando por la corporación municipal representada por vuestro alcalde, por la concesión de este título tan entrañable de “Paisano de Honor” de vuestro municipio.

En Valencia de D. Juan los asturianos siempre nos encontramos como en nuestra propia tierra, nos encontramos entre paisanos. Como vosotros, somos hijos del gran pueblo astur que se estableció y creció al cobijo de los valles y de los bosques de la Cordillera Cantábrica, auténtica columna vertebral que nos sostiene y nos abraza, más que nos separa, a los del sur y a los del norte desde nuestra historia más antigua, como reflejan los respectivos apellidos de “augustanos” y “trasmontanos” con el que nos bautizaron los antiguos historiadores, desde Estrabón a Plinio.

Son muchos siglos de historia compartida, de identidad común y de buena vecindad, que permitieron hace casi cien años al gran filósofo Ortega y Gasset referirse como hecho diferencial de nuestras tierras  a “la claridad política de Asturias-Leon . . de la que surge por primera vez la gran política nacional, tras la fundación del reino astur leonés” (1).

Las cada día mejores comunicaciones y los cada vez más intensos flujos de personas que traspasamos con frecuencia los puertos y los túneles de la Cordillera Cantábrica, a los que espero que se una lo antes posible la Variante ferroviaria de Pajares en Alta Velocidad que también proyectó, licitó e inició nuestro gobierno, no hacen más que fortalecer nuestros lazos de paisanaje y de afecto. Quizá por eso, habéis aumentado mis merecimientos con la lupa del cariño, lo que me hace aún más deudor de gratitud hacia vosotros.

La pequeña historia de esta concesión del honrosísimo título de “Paisano de Honor”  con el que hoy me honráis comenzó hace diez años, el 4 de julio de 2000, cuando me reuní en Madrid con el Presidente de Castilla y León, Juan José Lucas, y con su Consejero de Fomento, José Luis Ballvé,  para acordar la colaboración  de la Junta con el Ministerio de Fomento en el desarrollo del Plan de Infraestructuras del Transporte (PIT) 2000-2010 en esta Comunidad Autónoma.

Entre las prioridades que establecimos por consenso figuraba la aceleración de la Ruta de la Plata y, en concreto, la construcción de los 70 Km. de que estaban pendientes para completar los accesos por autovía a León y a Asturias.

Cuatro años antes, en 1996, el primer gobierno de José María Aznar del que formé parte como Vicepresidente 1º había despejado el camino. Primero  anuló el Estudio Informativo y la Declaración de Impacto Ambiental de la autopista de peaje decidida en 1990 que prolongaba hasta Benavente la Autopista del Huerna. Después rehizo dichos documentos, con información pública incluida, para facilitar la construcción de una nueva autovía, sin peaje.

En aquella reunión acordamos el siguiente calendario:

-Redacción y aprobación de los proyectos constructivos antes de julio de 2001.

-Licitación, adjudicación e inicio de las obras de los cuatro tramos en el segundo semestre de 2001, con un plazo promedio de construcción de 24 meses.

-Construcción e inauguración de los 70 Km. antes del 31 de diciembre de 2003.

En los plazos acordados, las empresas proyectistas y las empresas constructoras cumplieron su parte, y el Ministerio de Fomento cumplió la suya. De esta forma, el 15 de diciembre de 2003 entró en servicio la nueva autovía entre Benavente y León.

No olvidaré nunca una pequeña anécdota referida a estos hechos. A las pocas semanas de mi reunión con el Presidente Juan José Lucas, me crucé en los pasillos del Congreso con un diputado leonés recién elegido Secretario General de su partido. Se dirigió a mí, me saludó y me dijo: ”Ministro, no vas a ser capaz de cumplir el acuerdo con el presidente Lucas, pero si lo consigues seré el primero en felicitarte”. El acuerdo lo cumplí escrupulosamente pero la felicitación comprometida todavía no me llegó.

Habíamos invertido en dos años y medio unos 200 millones de euros, o sea, más de 33.000 millones de Ptas., y habíamos completado en un plazo record los accesos radiales por autovía a León y a Asturias. Un reto pendiente en la historia de nuestras infraestructuras de transporte quedó superado.

La Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 obligaba al Ministerio de Fomento a destinar el 1% de los presupuestos de las obras públicas a la conservación o enriquecimiento de este patrimonio, con preferencia en la propia obra o en su inmediato entorno. Conocedor de ello, cuando el calendario de construcción de la autovía avanzaba, el Alcalde de Valencia de D. Juan elevó diligentemente la reglamentaria petición del 1% al Ministerio para continuar la restauración de este espléndido Castillo, y en mayo de 2001 la correspondiente Comisión Mixta copresidida conmigo por la Ministra de Cultura aprobó, como era de justicia,  la asignación de 1,2 millones de euros para poner en marcha el proyecto y la obra, que se adjudicó en setiembre de 2003.

He querido relatar los hechos, siguiendo su orden cronológico, para explicar con la mayor objetividad que el Ministerio de Fomento, al construir la Autovía Benavente-León y al restaurar vuestro castillo, sencillamente, cumplió con su deber. Este premio, en consecuencia, lo recibo como reconocimiento a un deber cumplido.

Un deber cumplido para corregir el retraso en la modernización de las infraestructuras de esta provincia, modernización que se completó por parte del Ministerio de Fomento con la construcción de la Autopista León-Astorga y del aeropuerto de León.

Un deber cumplido para vertebrar el país de los “augustanos” y los “transmontanos”,  las tierras de León con las de Asturias, condición previa y necesaria para hacer efectivo en el conjunto de España el proyecto europeo de convergencia real.

Un deber cumplido para conservar el patrimonio histórico que desde hace más de 6 siglos está depositado en las murallas y en las torres de este castillo de los duques de Valencia de D. Juan.

Permitidme una reflexión final. ¿Por qué fue posible cumplir con nuestro deber, más allá de nuestro compromiso político con nuestro programa y de nuestra capacidad de gestión? Por algo que hoy puede parecer fuera del alcance de nuestra imaginación. Pudimos hacerlo porque desde 1996 el gobierno impulsó una política de esfuerzo, de ahorro y  de sacrificios que estimuló el trabajo colectivo de la sociedad española y le permitió situarse a la cabeza de Europa en la creación de riqueza y empleo. De este modo, el Estado dispuso de recursos suficientes para dotar al Ministerio de Fomento y al resto de las Administraciones Públicas de España de capacidad de inversión para acometer grandes obras necesarias, como la Autovía Benavente-León o la rehabilitación del Castillo de Valencia de D. Juan.

Quiero decir con ello, que el mérito que me atribuís con la concesión del premio de “Paisano de Honor” es un mérito que rebasa el deber del ministerio de Fomento, y que deseo compartir, tanto con todos vosotros como con el resto de los miembros del gobierno del que formé parte y, muy especialmente, quiero compartirlo con su Presidente, José María Aznar.

Al subrayar la paternidad colectiva de los méritos que hoy premiáis en mi persona, también quiero lanzar un mensaje de esperanza y optimismo en los momentos que hoy atravesamos. Ni aquellos tiempos de antaño fueron fruto del azar o hijos de la fortuna, ni los tiempos de hogaño de deben a ningún maleficio o destino fatal.

Las sociedades, como las personas que las integran, al elegir camino también eligen destino. Camino y destino son partes inseparables de todo viaje hacia el futuro. Los españoles, en 1996, elegimos el camino de la utopía frente al conformismo, de la identidad frente a la disgregación, del esfuerzo frente a la comodidad, de la austeridad frente al despilfarro, de la excelencia frente a la mediocridad, del estímulo frente a la subvención, y de la solidaridad frente al clientelismo. Así llegamos al destino de progreso que nos permitió hacer realidad estos grandes proyectos, esta gran ambición, que hoy despierta vuestra gratitud.

Coyantinos:

¡Os agradezco de todo corazón, con emoción incontenible, vuestra amistad y vuestra generosidad!

Y, de la misma forma que la milenaria Ruta de la Plata es imprescindible para llegar aquí, a Valencia de D. Juan, al pie del Castillo de los Duques,

¡Os animo a mirar alto y lejos, buscando el nuevo rumbo!

¡Os animo a seguir mirando alto y lejos, para recuperar el camino que nos permita a todos reencontrarnos con el destino común que soñamos en León y en Asturias !

¡Muchas, muchas, muchísimas gracias de todo corazón!

Francisco Álvarez-Cascos

(1) ORTEGA Y GASSET, JOSÉ. “Discurso en Oviedo”. 1932.

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01/08/2010 a las 14:00 Comentario (1)

Pescadores, pescadores furtivos y delincuentes fluviales

12.07.2010 -

FRANCISCO ÁLVAREZ-CASCOS
EX VICEPRESIDENTE DEL GOBIERNO

En EL COMERCIO de anteayer sábado, y en algunos diarios gallegos, acabo de leer una noticia de enorme alcance para todos los amantes de los ríos y de la pesca del salmón. Se refiere a una gran actuación conjunta de la guardería fluvial del río Lérez y de la Guardia Civil de Pontevedra para detener a una cuadrilla de delincuentes sorprendidos in fraganti en su acción depredadora del río gallego.

Como muchos aficionados a la pesca, soy de los que piensa que la primera causa de los problemas que aquejan a nuestros ríos tiene su origen en el desprecio a la figura del pescador que demuestra la administración fluvial, como se puede constatar en el contenido de unas leyes inspiradas en la hostilidad y se puede comprobar cada temporada en las normativas caracterizadas por el prohibicionismo.

El efecto de esta concepción despectiva no puede ser más demoledor: cuantas más restricciones y más prohibiciones a los pescadores, menos salmones. El pescador es el primer amigo del río y el primer protector de su fauna piscícola y de su flora ribereña. Por eso, la comunidad de pescadores asturianos, lo mismo que la de los pescadores gallegos, recibimos con inmensa alegría la actuación de la guardería fluvial de río Lérez y del Seprona gallego que consiguió atrapar a una cuadrilla de delincuentes fluviales que, con un trasmallo y ayuda de piraguas, habían capturado, que no pescado, diez salmones y un reo que totalizaban cincuenta kilos.

No me cansaré de repetir que los problemas de las truchas y de los salmones en nuestros ríos comienzan cada temporada con la veda, es decir, el día que desaparecen los pescadores de las riberas. Mientras hay un pescador en el río, el río está protegido. Un pescador furtivo con caña puede cometer infracciones administrativas, como pescar sin licencia o con ella caducada, pescar en un acotado sin autorización, pescar una pieza más de las autorizadas en el cupo, pescar con un cebo prohibido, y hasta pescar «por el chaleco». Unas son más graves y otras menos, pero los pescadores con caña, por muy furtivos que sean, nunca acabarían con la pesca en los ríos.

Con la pesca están acabando los delincuentes fluviales. Son los que se aprovechan de los ríos sin utilizar caña. Los que, como en el río Lérez, aprovechando las épocas de estiaje, cruzan sus trasmallos en los pozos donde se concentran los salmones que no picaron a caña. Los que en época de baños emplean fusiles submarinos y cisgas para liquidar los salmones encuevados, inaccesibles a la caña. Los que envenenan las aguas para recolectar peces asfixiados a mansalva. Estos individuos no son pescadores furtivos porque no emplean caña. Son delincuentes fluviales que, además de infringir las leyes de pesca, infringen las medioambientales porque extinguen la vida del río.

Por ello, para proteger de verdad los ríos, las administraciones fluviales deben de dar prioridad a erradicar esta delincuencia causante en buena parte de la situación actual de la población de salmón en los ríos del Cantábrico. Los pescadores sabemos en qué pozos de cada río quedan salmones cuando se cierra la temporada y, año tras año, comprobamos con tristeza como desaparecen, en cuanto llega la veda y el estiaje, por falta de vigilancia y de protección frente a los desmanes de la delincuencia fluvial.

El porcentaje de salmones que no se pescan con caña fue suficiente siempre para la supervivencia del salmón. Pero los destrozos de los delincuentes fluviales, y otros destrozos graves que no menciono en este artículo, están convirtiendo al salmón en una especie en extinción. De nada servirá limitar la actividad de los pescadores de caña y endurecer la normativa de pesca para guardar las apariencias; dedicarse a expedir licencias en las oficinas para recaudar; pedir permisos en las riberas para controlar; multiplicar los centros de precintaje para lucir fachada; construir costosos contadores de salmones para obstaculizar los remontes, si no se lucha eficazmente contra la delincuencia fluvial que no deja nada de nada.

En la erradicación de la delincuencia fluvial está uno de los factores clave de la supervivencia del salmón en los ríos españoles. El daño que produce no se puede medir por el valor de las piezas que capturan sino por el daño irreparable que causan al esquilmar por completo, año tras año, unas poblaciones de salmones que han llegado hasta nuestros días protegidos por el celo de los pescadores, demostrado en sus contribuciones a las tareas de repoblar y cuidar las riberas.

Ojalá este éxito de la Administración fluvial gallega la empuje a nuevos éxitos en su lucha contra la delincuencia fluvial. Los pescadores la aplaudimos, la apoyamos y le ofrecemos nuestra ayuda para conseguir la mayor eficacia posible. ¿Lo entenderán así otras administraciones autonómicas? Parece difícil. Me temo que preferirán continuar con el discurso retórico de la lucha contra el furtivismo y de la leña al pescador.

En todo caso ¡bien por la Xunta de Galicia! Y que no decaiga el entusiasmo.

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12/07/2010 a las 01:31 Comentarios (0)

El dique y la marea

La ejecutiva del PP busca contra reloj una alternativa a Cascos que logre mayor consenso en Asturias y evite los recelos que genera el ex ministro en Génova

El dique y la marea

JOSÉ E. MENCÍA
l Idiosincrasia popular. «Si algo no se hace, ese algo se hará por sí solo algún día y de una manera que no agradará a nadie». El escocés Thomas Carlyle no se refería al PP. Acuñó la frase en el siglo XIX y los populares tienen poco más de dos décadas de historia, casi cuatro si se suma el trayecto de Alianza Popular. Esta corta experiencia explica en buena parte el nuevo choque interno del partido en Asturias. «En el PSOE son más discretos, pero, claro, llevan más de un siglo haciendo relevos», sostiene un popular celoso del «know how» socialista.

l La sucesión prometida no llega. «Soy lo que hago», de nuevo Carlyle. En el PP asturiano apenas se hizo algo por la sucesión desde que, poco antes del congreso regional de 2008, Ovidio Sánchez anunció, tras sumar tres derrotas electorales, que no repetiría al Principado. Aquel reclamo fue clave en su victoria sobre Morales, ahora en las filas de Ideas. Algunos líderes locales apoyaron a Sánchez sólo porque se iba, pero la promesa de renovación no llegó. «Hubo contactos, tan tenues que daba la impresión de que Ovidio jugaba a repetir».

l Cascos aprovecha el hueco. Asegura Trinidad Jiménez que Felipe González le recomendó: «Si ves un hueco libre en política, ocúpalo». Desde las antípodas ideológicas del sevillano, Francisco Álvarez-Cascos siguió el consejo. Primero fue su discurso al recibir la «Sardina de oro» en Avilés, ya en junio de 2009, y luego los mensajes que transmitió su entorno: «Cascos sopesa volver a la política ante el maltrato que inflige a Asturias el Gobierno de Zapatero», adelantó este diario. «La desesperación de no encontrar héroes que nos dirijan», como define Carlyle la política, se disipó de golpe para cientos de afiliados.

l El casquismo. Las supuestas intenciones de Cascos resultan una provisión de fascinaciones para la «hinchada» del ex ministro, y el casquismo, siempre latente, saca la cabeza con fuerza. El frente engloba inicialmente a los próximos al ex vicepresidente, los de toda la vida (Roces, Rozada, Cherines y Alicia Castro) y a una amalgama de militantes desencantados con la dirección, principalmente porque no entran en los planes de futuro. Ahí están Marcial González, Emilio Pérez Cueva, Reinerio Álvarez Saavedra, Luis Peláez y Cristina Coto, entre otros. A Peláez le echan en cara haber sido un impulsor de URAS en la última crisis del partido y ahora abanderar a Cascos. Él asegura que peleó todo lo que pudo por sacar a Sergio Marqués de su «delirio».

l Un gen antiacuerdo. El grupo casquista crece deprisa. El resentimiento con la cúpula no es un hecho aislado, la dirección ha intervenido más de una docena de juntas locales en los últimos años, y son varios los que ven en Cascos una oportunidad para cobrarse deudas. De forma natural, el partido incorpora un gen que le dificulta, si no le incapacita, para buscar acuerdos internos, un gen que se suma a los evidentes problemas de relación ya existentes entre Cascos, por un lado, y los líderes populares de Gijón y Avilés, Pilar Fernández Pardo y Joaquín Aréstegui, respectivamente, por el otro. ¿Cómo es el nivel de desencuentro? «El cáncer del PP en Avilés». Así definió Cascos a «Corcóstegui», como llama el ex ministro al avilesino, en el congreso del partido celebrado en junio de 2008 en Valencia. Con Pilar Pardo, su martillo en Gijón, la relación ya ha pasado varias veces por el Juzgado.

l La clara demanda social. «Cascos es el mejor candidato, genera ilusión», afirman sus entusiastas. El ex ministro llega a asegurar en una entrevista que hay una «marea creciente» que hace «pressing» pidiendo su vuelta. Comienza a acuñarse -igual que hizo Marqués en su choque con Cascos, a finales de los noventa, cuando el partido se fracturó y nació URAS- la idea de que un clamor popular pide el regreso de Cascos, la «clara demanda social».

l La marca y la empresa. El ranking Brand Z selecciona cada año a las cien marcas con mejor imagen. Las consultoras que lo elaboran se cuidan mucho de aclarar que tener una buena marca no significa ser una buena empresa y viceversa. Aunque hay muchas dudas sobre las verdaderas intenciones de Cascos -algunas incluso entre sus seguidores-, la cúpula del PP asturiano reconoce que el ex ministro, al que nadie niega su valía política, sería seguramente la mejor marca electoral, pero no puede ocultar que, internamente, en la empresa popular en Madrid y Asturias ocasiona más recelo que simpatías. Vamos, que si se tratara de un trasplante de cara, dado el gen antiacuerdo, el nuevo órgano generaría rechazo. Otra cosa sería -postulaba irónicamente Bertold Brecht como solución para dirimir las diferencias entre dirigentes y súbditos- disolver el pueblo, en este caso el partido, y elegir otro, pero los tiros no van por ahí. Además, una crítica a Cascos es que carece de equipo.

l Triplete de ambigüedad. Pese a que la demanda social es clarísima para algunos, la crisis popular le debe mucho a la ambigüedad. Muy pocos, empezando por el mismo Cascos, han hablado de sus intenciones con claridad. La mayoría ha intentado repartir los huevos dialécticos en varias cestas: se elogia la figura de Cascos, pero se evita defender abiertamente su opción como candidato. Hay formas de hacerlo verdaderamente magistrales. «Cascos es un gran candidato y si viene seguro que el primer abrazo se lo da Ovidio Sánchez», aseguró Gabino de Lorenzo. En esa tesitura se movieron inicialmente líderes regionales y nacionales: nadie sabía a qué atenerse. Decían de Stalin que tenía un lenguaje poco florido, que solía contestar sólo sí o no y que sólo se podía fiar uno del no. Pues eso, los dirigentes populares, ni sí, ni no, sino todo lo contrario.

l Firmas claves. Los casquistas siguen construyendo su clara demanda social. Llevan a cabo una recogida de firmas y recaban el apoyo de los doce alcaldes del PP en Asturias y de representantes del 80 por ciento de las juntas locales, que firman un manifiesto defendiendo la candidatura del ex ministro. Ese gesto ha resultado clave en el proceso de debate abierto para designar al candidato popular.

l La revuelta de los cuarentones. «No se podía seguir perdiendo el tiempo. El reloj corría a favor del casquismo y si permanecíamos callados daba la sensación de que dejábamos hacer». Así, un grupo vinculado a los no firmantes del manifiesto -las juntas de Gijón, Avilés, Mieres, San Martín del Rey Aurelio, Aller, Lena, Navia, El Franco, Vegadeo, Tineo, Pravia, Parres y Colunga- anuncia que está buscando una alternativa a Cascos y que cuenta con el apoyo de la mitad de los afiliados del partido. La marea encuentra un dique, un dique integrado por dirigentes de mediana edad, muchos de ellos con presencia o muy ligados a la dirección regional, que frustra la aclamación que pedía el ex ministro o, mejor, sus acólitos para volver a Asturias. Por si fuera poco, llueven acusaciones hacia los casquistas por acudir a la prensa con el manifiesto «como expresión colectiva de fuerza», dilapidando la imagen de unidad con unos procedimientos que no se ajustan a los estatutos que elaboró el mismo Cascos. «Éste no es un partido asambleario». Por si fuera poco, se denuncia que muchas firmas fueron recabadas con presiones «insoportables». «A alguno fueron a buscarle hasta tres veces a la hora de comer».

l La doble revolución del día de la madre. Integrado por dirigentes que se conocen desde Nuevas Generaciones, el dique levantado el día de la madre asegura integrar juntas suficientes para ganar un congreso y, al más puro estilo vaticano, lanza una terna de nombres que optan a ser la alternativa a Cascos: Pilar Fernández Pardo, Joaquín Aréstegui y Salvador Garriga. Se insinúa también que hay un tapado de consenso pactado por Gijón y Avilés. Desde su salida a la plaza, «los cuarentones» han negociado casi a diario. Alguno aclara: «Decir no a Cascos no es lo mismo que decir sí a Ovidio». Es la llamada a Sánchez a cumplir la promesa de renovación.

l Y Madrid, ¿qué? La candidatura de Cascos no hace gracia en Génova, que viene defendiendo opciones de renovación en casi todas las territoriales y teme que el ex ministro haga frente con Aguirre y Feijóo, que fue director de Correos con Cascos de ministro, ante la dirección. Así, no debe extrañar que las referencias a la candidatura hayan sido más frías que tibias. «Son rumores», espetó Cospedal, que luego aseguró desconocer el manifiesto de apoyo al ex ministro. «Algo he leído en los periódicos», dijo Rajoy, que ha coincidido últimamente en varios actos con Cascos. Génova aceptaría la candidatura si la propone Asturias, pero Asturias no quiere incomodar a Génova. Otro enroque.

l «Todos juntos somos pocos». La dialéctica encierra estrategia. Nadie quiere ceder, nadie quiere a Cascos como candidato plenipotenciario con mando en plaza para elaborar listas electorales a su medida. Por eso, aunque Cascos ha advertido que el manual de estilo del PP dice que al candidato hay que ir a buscarlo, Sánchez y De Lorenzo consideran que debe ser el ex ministro el que pida liderar la lista, así lo transmitieron por separado, curiosamente, la misma mañana. Aréstegui se sumaría al planteamiento al día siguiente. Suena al eslogan diseñado por el PSOE para el AVE del Cantábrico. «Cascos, sí, pero no a toda costa; Cascos, sí, pero no así», afirma un dirigente. «Si viene, debe negociar, no vamos a consentir que entre cortando cabezas; ¿que echamos a casa a la gente que gana congresos?», añade otro. La exigencia parece simple, pero envía un mensaje tan claro que podría tirar por tierra cualquier opción del ex ministro. Además, la voz en off, que ha plagado las declaraciones, le recuerda que sus apoyos son menos y que muchas de las firmas del manifiesto casquista son irregulares, no son de representantes de las juntas. Hay guerra, pero no se quiere sangre, unos y otros saben que las urnas están caras y que se necesitan si quieren tener opciones. «Todos juntos somos pocos». Pese a ello, parece que la lucha será de nuevo la comadrona de la historia, en este caso de la del PP.

http://www.lne.es/asturias/2010/05/11/dique-marea/913553.html

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13/05/2010 a las 00:05 Comentarios (0)

«Todos tendrán su sitio en el proyecto de Álvarez-Cascos»

Fernández Rozada dice en Canal 10 que ningún dirigente del PP puede oponerse a la posible candidatura del ex ministro de Fomento

23.04.10 – 03:18 -

J. A. G. | GIJÓN.

«Todo el que quiera seguir en el proyecto va a tener su sitio». Isidro Fernández Rozada hizo de este modo un llamamiento a la unidad en torno a la posible candidatura de Francisco Álvarez-Cascos en Asturias ante las reticencias que puede suscitar su proclamación en algunas juntas locales, como el caso de Gijón, con el que mantiene importantes diferencias. El diputado nacional hizo estas manifestaciones en el marco de una entrevista concedida al programa ‘La Lupa’, de Canal 10, donde señaló al ex ministro como «la persona idónea» para liderar la lista por Asturias en las próximas autonómicas.

En contra de la opinión generalizada, Rozada aseguró que Cascos «nunca dejó de estar en la política asturiana» y su posible candidatura no encontraría «rechazo» en el Partido Popular. Y mas, añadió, «teniendo en cuenta que «no hay ningún nombre alternativo» a la propuesta que representa el ex vicepresidente del Gobierno de Aznar.

Acerca de las dudas que se ciernen sobre el respaldo que tendría en Gijón, Rozada fue igualmente tajante. Puso en valor la vinculación de Cascos con la ciudad antes de declarar que «parece difícil que alguien pueda oponerse a él». Sin embargo, no rehuyó que pueden existir discrepancias en el plano personal que pueden dificultar el aterrizaje del ex ministro. «Habrá quienes piensen que en el ámbito personal con Cascos no les va a ir tan bien y eso es legítimo», señaló el parlamentario nacional, que no ve «ninguna razón» para que el ex ministro sea el candidato autonómico y Pilar Fernández Pardo encabece la lista por Gijón.

«Es conocido que hay más afinidades de unos con otros, pero pueden estar seguros que aquel que quiera seguir en el proyecto va a tener su sitio», aseveró Rozada, que quitó importancia a la denuncia de Cascos contra la actual presidenta del PP gijonés y al dictamen de la Comisión de Garantías y Derechos que dio la razón a Pilar Fernández Pardo ante la acusación de destruir el archivo del partido.

La candidatura de Álvarez-Cascos no encontraría tampoco oposición en la dirección nacional. Según afirmó ayer Fernández Rozada, la presencia del ex ministro es del agrado de Génova y en ningún caso sería rechazado ante el riesgo de convertirse en un contestatario de Rajoy y su equipo. «Cascos -aseveró Rozada- lo que quiere es que se gane en el ámbito nacional y, por tanto, contribuir a esa victoria».

El diputado popular evitó polemizar sobre las posibilidades que tendría otro candidato en el PP que no fuera Cascos, pero dejó claro que el ex ministro de Fomento «ganaría con mayoría absoluta con toda seguridad».

Rozada, además, defendió la gestión de su partido desde la oposición y destacó el «sentido común» que está demostrando Mariano Rajoy en la estrategia que ha adoptado. Por ese motivo, justifica el rechazo del PP al pacto anti-crisis, aunque dejó abierta la posibilidad de que se apoye el acuerdo sobre educación. «Por nosotros no va a quedar», explicó el diputado nacional, que defendió igualmente las críticas de Cascos a la «camarilla» que ha fabricado pruebas contra el PP. No obstante, se expresó a favor de actuar con «medidas drásticas» contra los corruptos.

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25/04/2010 a las 04:04 Comentarios (0)

Aznar: 20 años después

Aznar, en su proclamación como presidente del PP en el  Congreso de Sevilla de marzo de 1990

Aznar, en su proclamación como presidente del PP en el Congreso de Sevilla de marzo de 1990

Hace 20 años del relevo de Fraga por Aznar / «Necesitábamos una alternativa al socialismo y es lo que hicimos», dice el ex jefe del Ejecutivo

28 Marzo 10 – Madrid – Carmen Morodo

Su «núcleo» duro del 90 recuerda para LA RAZÓN las anécdotas del Congreso de Sevilla y dibuja a aquel Aznar.Hace veinte años José María Aznar y un reducido equipo de personas sembraban la semilla que convirtió al PP en un partido ganador y un partido de Gobierno. Aquel Congreso de Sevilla que hoy recuerdan las hemerotecas, marcó un antes y un después en la historia de la derecha española y fue el inicio de un periodo de esplendor que duró algo más de una década, con su cenit en la mayoría absoluta de 2000.

Hace dos años, el PP celebraba el Congreso de Valencia, también con el objetivo de reinventarse a sí mismo con la escenificación de que inauguraba otra etapa.  Pero no caben comparaciones, no es posible hacer extrapolaciones ni con éste ni con cualquier otro cónclave nacional del PP. Lo que ocurrió en Sevilla, el 31 de marzo y 1 de abril, no ha vuelto a repetirse.
Las circunstancias eran distintas y los liderazgos, también.

Aznar, el protagonista de aquella primera operación para ocupar el centro, dio la batalla frente al poder establecido para hacerse con el control del partido porque estaba convencido de que con un enfoque nuevo era posible ganar, como explican quienes le acompañaron en ese viaje. Fue una batalla «desde la frustración».

Y para conseguir su meta transformó su organización política en su estructura, en el contenido de su programa ideológico y en su equipo. Ocurrió bajo una primavera enmascarada bajo una lluvia tenaz y en una gran nave sevillana, muy fría a primera vista y que diligentemente adecentaron los encargados de organizar un cónclave en el que todo estaba medido al milímetro, «por si acaso», como recuerda el ex presidente del Senado y ex presidente de Castilla y León, Juan José Lucas, uno de los protagonistas de aquel acontecimiento.

Carta de dimisión

En ese marco culminó el traspaso de poder de Fraga a Aznar, que no pasa a la historia del PP y de la política española por el episodio personal sucesorio ni por el emotivo golpe de efecto del gesto de Fraga de romper aquella carta de dimisión de su heredero. No, pasa a la historia porque es el congreso del cambio, porque en él Aznar da un golpe de mano y abre otro tiempo sin complejos y rodeado de un equipo muy político y con trayectorias personales propias: Francisco Álvarez Cascos, Rodrigo Rato, Federico Trillo, Lucas… Todos tenían nombre y apellidos antes de entrar en su escudería.

El punto y final de ese nuevo tiempo lo pone la mayoría absoluta. El futuro está por escribir y el futuro también dirá si al PP no le queda más remedio que reinventarse de nuevo después de las próximas generales, esta vez de verdad y no como en 2008.

En cualquier caso, veinte años después del cónclave sevillano llama la atención hasta qué punto el grueso de los mensajes de cabecera de los dos discursos que pronunció Aznar siguen siendo eslóganes del argumentario de la actual dirección del PP. Es otro tiempo, van dirigidos a otro público, pero en su esencia hay muchas similitudes.

«El PP es un partido independiente, un partido moderado y un partido centrado»; «el único sitio donde puede crecer el Partido Popular y que nosotros queremos representar es el centro político»; «España diversa y España como nación plural, con desarrollo autonómico, pero sobre todo una gran nación en torno a una gran ambición de futuro»; «queremos un Estado eficaz, un Estado equilibrado y un Estado reducido»; «libertad frente a intervencionismo»; «no se puede vivir en una sociedad sin valores de referencia y sin principios morales y nuestra sociedad tiene que luchar por recuperar esos valores básicos: el reconocimiento de la capacidad y del esfuerzo»; «dejemos a los ciudadanos que vivan, trabajen y se desarrollen en libertad; nunca hay que tener miedo a la libertad»… Podría ser el decálogo de futuro de Mariano Rajoy, pero es el que defendió Aznar ante los compromisarios que reunió en Sevilla.

La lealtad de Álvarez Cascos

Los protagonistas ya leen la historia con la libertad de pensar que su interlocutor no la conoció y, por tanto, ajustada al guión que mejor sonríe a sus intereses. Pero en el cruce de versiones hay varias coincidencias significativas. Una de ellas es que Francisco Álvarez Cascos, sin compartir una amistad previa con Aznar, fue uno de los más leales a él. Con el tiempo los dos trabaron una relación muy especial, posiblemente porque por su forma de hacer, Cascos es muy ejecutivo y disciplinado, era el más parecido al hoy ex presidente del Gobierno.

Entonces, uno de los más cercanos en el plano personal a Aznar era Rato. Gallardón ya era una de las debilidades de Fraga: cariño compartido hasta el punto de que hoy el alcalde de Madrid sigue significándose ante sus compañeros por ser quien más da la cara por el presidente fundador del PP.

Cuentan que en el 90 era habitual que Lucas, Rato, Cascos y Trillo cenasen los sábados juntos y que ése fue el embrión del cambio que vino con Aznar. Algunos de ellos todavía recuerda cómo antes del Congreso de Sevilla tuvo que escuchar a menudo el reproche de que apostaba por un caballo cojo. Hay muchas más anécdotas que cobran vida en este vigésimo aniversario. El temor al fantasma de Hernández Mancha, los esfuerzos de Cascos y de Lucas para controlarlo todo en el congreso, el empeño en ubicar a la delegación de Castilla y León lo más cerca posible de Aznar para que con sus encendidos aplausos ayudaran a aumentar la empatía del resto de compromisarios hacia el nuevo líder. Tampoco es que fuera difícil, ya que cuando se presentó al congreso Aznar tenía al partido y a la militancia en su bolsillo.

Vivió aquel cónclave con «pasión y con preocupación». Hoy afirma: «España necesitaba una alternativa al socialismo y eso es lo que hicimos». Para evitar que eso se frustrase no dejó nada al azar –hasta anticipó el proceso de recogida de avales–, y confío en un núcleo de personas que sabía que no le iban a fallar. «El triunfo de Aznar es el triunfo del tesón, el de quien trabaja y se prepara más que los demás», coinciden hoy en sostener en su «núcleo» de confianza del 90 tanto los que siguen estando próximos a él como aquellos a quienes el paso del tiempo les ha distanciado del ex presidente.

El retrato que hacen de aquel Aznar comparte unas pinceladas muy significativas. Dicen que ya previó que el aterrizaje del PP en La Moncloa llegaría en la segunda convocatoria de unas generales. Que estaba obsesionado con homologar a su partido con el centro-derecha europeo. Y que en su «plan renove» no se olvidó ni de «meter mano» a las Nuevas Generaciones para quitarle los privilegios que les dio Hernández Mancha, en pago a los servicios prestados, como recuerda Trillo. «Aznar tenía un objetivo y supo escoger el camino para conseguirlos». Así lo ve hoy Álvarez Cascos.

Ese camino se sustentó en un partido, un grupo y una fundación a los que puso a competir entre ellos mismos. Cuantas veces redactaron tres textos para un mismo discurso y ganó el mejor.


EL IDEARIO DEL 90


El centro
: «El centro político es el único sitio donde puede crecer el Partido Popular y que nosotros queremos representar para hacer un gran partido de centro-derecha»

Partido
: «Debemos ser un partido independiente, un partido moderado. Y un partido centrado que aspira a incrementar su representación política y social»

España
: «Creemos que es compatible la defensa de cada una de las comunidades autónomas con el proyecto de España como una gran nación con ambición de futuro»

Libertad
: «Libertad frente a intervencionismo. No hay que tener nunca miedo a la libertad, sino al contrario, fomentarla. Libre desarrollo frente a burocracias»

Estado
: «Hace falta un Estado eficaz. No se puede obligar a los ciudadanos a pagar más impuestos. Queremos un Estado reducido y equilibrado»

Principios
: «Nuestra sociedad tiene que luchar por recuperar los valores básicos: el reconocimiento a la capacidad y al esfuerzo».

http://www.larazon.es/noticia/6696-la-semilla-de-la-decada-prodigiosa-del-pp

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28/03/2010 a las 12:47 Comentarios (0)

Voto útil

En Siero se ha visto el magnetismo de los partidos y líderes con futuro y el rechazo a los prederrotados

JAVIER NEIRA Las fuerzas en juego eran las mismas antes del accidente de tráfico sufrido por Corrales y la consiguiente dimisión que después. Sin embargo, hasta aquella noche de Comadres el alcalde era del PSOE y, posteriormente, ahora, es del PP. ¿Qué sucedió entonces?

En el océano de pequeños sucesos y anécdotas dizque trascendentes no se encuentra la respuesta. En la teoría de las catástrofes, de René Thom, sí. Por cierto, Thom estuvo hace siglos en la Laboral, en un congreso organizado por Gustavo Bueno: qué diferencia entre aquellas austeras y sesudas sesiones, de verdadero alcance internacional, y el camelancio paleto y multimillonario que ahora se ofrece en el mausoleo de Girón de Velasco.

A lo que iba, una pequeña variación -la dimisión de un alcalde- puede dar lugar a un terremoto -el cambio de signo político en la gobernación del cuarto municipio de Asturias-, según Thom.

¿Cómo es posible? Porque el contexto llevaba tiempo cambiando y la dimisión simplemente permitió que se manifestase la novedad larvada.

Concretando, que es gerundio: no hay ya duda del desplome de las expectativas electorales socialistas en Asturias, sea con Areces o Fernández, y en toda España vía ZP o Pepiño, y de la simultánea mejora de las posibilidades del PP en España, con Rajoy al frente, y aun más en Asturias, con la mera eventualidad de un desembarco de Álvarez-Cascos.

Así las cosas, los pequeños grupos independientes de Siero aprovecharon la dimisión de Corrales para cambiar de caballo y se han ido con el popular Noval. Y los socialistas del SOMA -Llaneza ya demostró hace casi un siglo su maravillosa flexibilidad- han empezado a ponerle la alfombra roja al que fuera general secretario del PP. ¡Ay, si los popes del PSOE astur hubiesen asistido a aquella conferencia de Thom!

(Para la terapia de esta semana se recomienda vivamente la obertura «Coriolano», de Beethoven).

http://www.lne.es/opinion/2010/03/15/voto-util/886632.html

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15/03/2010 a las 23:56 Comentarios (0)

¡Que venga!

El lema de precampaña del PSOE astur es de «Pimpinela». ¿Optará Cascos por Calderón?

JAVIER NEIRA Coaña ha dejado de ser una villa ligada necesariamente al famoso castro para ingresar en la historia política, local y global -torpe bipolaridad tan al uso- como el lugar donde, durante una reciente cena partidaria, el líder del PSOE asturiano y candidato a la Presidencia del Principado, Javier Fernández Fernández -JFF of course-, lanzó una frase para la eternidad referida, como reto, a Francisco Álvarez-Cascos, candidato del PP en la misma convocatoria: «¡Que venga!».

Provechosa forma de presentar el curioso lema que presidirá la precampaña electoral de los socialistas asturianos. La verdad es que ni JFF ni FAC -como antes llamaban a Cascos- son aún candidatos, pero a ver quién es el listo que apuesta en contra de sus opciones. Diez a uno a que presiden las respectivas listas de sus correspondientes partidos y veinte a uno a que gana Cascos por mayoría absoluta, así que a lo mejor el envite por la primogenitura de Fernández se frustra porque a nadie le gusta perder de mano y encima con descalabro. Ya veremos, pero por muchos ejercicios de autoconfianza que haga la izquierda asturiana, con la que está cayendo, caben pocas dudas.

El caso es que ese agresivo ¡que venga! constituye, intenciones o casualidades aparte, la expresión fuerte de la famosísima canción «A esa» del dúo «Pimpinela» -extraña pareja de hermanos, siempre con peleas más propias de cónyuges-, en la que, entre otras cosas, también dicen y cantan «que venga, que tenga valor, que muestre la cara y me hable de frente», ya que mientras se decide «no le toca vivir ninguna tristeza, todo es alegría», de manera que la conclusión sale sola: «Vete y dile tú que venga».

Ya puestos, Cascos podría replicar con palabras de Calderón/Segismundo: «A reinar, fortuna, vamos / no me despiertes si duermo / y si es verdad, no me duermas / mas, sea verdad o sueño / obrar bien es lo que importa / si fuere verdad, por serlo / si no, por ganar amigos / para cuando despertemos».

http://www.lne.es/opinion/2010/03/09/venga/883801.html

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09/03/2010 a las 19:32 Comentarios (0)

CAPSA (PSOE y PP mirando a las apabardas)

ImageY si damos un vistazo a la actualidad de la región, notaremos con desazón que, al margen de enredos financieros el PSOE hace poco o nada. Y hablo ahora de CAPSA, de La Central, de nuestra La Central, que no ha recibido apoyo alguno en su intento de crecer en el sector lechero nacional con una compra, con una operación que la podría haber convertido en el número uno del  sector lácteo nacional.

Ese sector tan importante para nuestra economía y al que el PSOE ni mira. Se echa en falta una rápida reacción, una reacción a tiempo, que hubiera dado el impulso necesario para pasar el corte a CAPSA en la compra de PULEVA, pero claro el sector lácteo no es el financiero, y controlar Cajas si interesa a estos sociatas de salón, a estos aprendices de brujos financieros. Controlar CAPSA sería un poco más difícil, y si no la controlo, no la apoyo. Ciertamente poca altura de miras, y una forma de ser, auténticamente miserable. El apoyo a la iniciativa privada de la administración autonómica, sólo si los controla, si no, no hay apoyo.

Señores de PSOE, para darse de baja en la defensa de los intereses de Asturias, por qué no se van y nos dejan tranquilos de una puñetera vez, al carajo. Otra empresa Española que puede pasar a manos extrajeras por su inutilidad.

Estoy seguro que con otras personas, las cosas serían distintas, estoy seguro que otros políticos habrían sabido qué hacer y qué decir en este momento,  un apoyo institucional habría sido decisivo.

Pero claro, si miramos a un Pp a verlas venir, por no hablar sólo del PSOE, un pp disimulando y mirando para otro lado con una caraja del quince. Mirándose al ombligo, bueno, más bien al ombligo de la Cospedal.

Al fin, si los que tenemos miran para otro lado, miran sólo por sus intereses,  les extrañará que no pensemos, un día sí y otro también, en Cascos. No lo añoraríamos tanto si no fuese tan necesario. No es ya que él sea un fenómeno, que lo es y su gestión le avala. Es que ustedes, unos y otros son una caterva de inútiles cortos de mente.

Las palabras de Cascos que hoy recoge El Comercio son más que de agradecer, no viene contra nadie, no se autopostula, no es un salvador, pero visto lo visto, probablemente sea la salvación. Está por si se le llama, pues que le llamen de una puñetera vez, ¿a que esperan? .

Váyanse unos y otros y dejen sitio a Cascos.

http://www.asturiasliberal.org/colaboraciones/asturias/capsa_psoe_y_pp_mirando_a_las_apabardas__2.php

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06/03/2010 a las 14:13 Comentarios (0)

Doña Clara Demanda y míster Pressing

ARTURO ROMÁN Había una vez un presidente del Principado llamado Sergio Marqués que invocó en sus estertores políticos a una dama que sólo a él se le aparecía tras cada empeño por mantenerse al frente del Gobierno regional. Aquella fermosa hembra llamábase doña Clara Demanda Social y, según Marqués, no dejaba de transmitir el fervor del pueblo astur por que él siguiera amarrado al timón del palacio de Suárez de la Riva en mitad de una galerna monumental desatada por quien, por entonces, reinaba sobre la mar océana del PP asturiano y casi hasta nacional. Aquel señor de todos los mares y ríos populares (y salmoneros) llamábase Francisco Álvarez-Cascos, que abrió la crisis a muletazos en Cangas de Onís, iba clamando tronante que prefería partido sin gobierno a gobierno sin partido, y daba la mano a Marqués en Avilés al tiempo que miraba para Toledo.

Pasaron los años, perdióse en el olvido el hechizo de doña Clara Demanda Social y ahora aquel implacable general secretario del PP acaba de declarar (ayer, en el Colegio Mayor Covarrubias de Madrid) que hay un «pressing» en Asturias para conseguir que él se presente como candidato autonómico en Asturias.

Bienvenido, por tanto, este míster Pressing, quien quiera que sea, acaso gemelo inglés de aquel Presi gijonés tan célebre de la tonada, pero sin duda alguna hermano de doña Clara Demanda Social, dama sin par que cantaba como las sirenas de Ulises, llevando a los marinos a su perdición.

http://www.lne.es/asturias/2010/03/05/dona-clara-demanda-mister-pressing/881962.html

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06/03/2010 a las 13:56 Comentarios (0)

Más que palabras

05/03/2010

El momento no era el más adecuado para mantener una reunión, pero las obligaciones del pacto y la estrategia interna aconsejaron escenificar algo más que un encuentro semestral. El acuerdo de gobernabilidad suscrito entre PSOE e IU-BA-LV goza de buena salud página 4 , según sus promotores, y tiene otras lecturas de mayor alcance. Es evidente que las comidas mensuales que mantienen los máximos dirigentes de las dos organizaciones, Javier Fernández y Jesús Gutiérrez, por los socialistas, y Jesús Iglesias y Angel González, por la coalición, sirven para algo más que para establecer los principios rectores del pacto. Por cierto, la última, este mismo miércoles. Estos cuatro actores han creado un terreno de juego que ayer se escenificó sin fisuras, pese a que había asuntos de alcance como la posición sobre la incineradora y el hospital del Oriente. En ambos casos se acata la tesis oficial y se tratarán fuera de este ámbito.

Pero ayer el mensaje tenía más alcance que una simple fotografía. El PP ha abierto un proceso interno para buscar un candidato para las próximas elecciones. Mientras, la izquierda asturiana ha mostrado que existe un buen entendimiento, que no hay razones de peso para romper el acuerdo de gobierno y que su duración puede fijarse más allá de mayo de 2011. Esta lectura no es improvisada. El escenario de futuro permite atisbar que PSOE e IU, con sus socios, quieren seguir en la misma onda, con las diferencias obvias que les separan y que se escenificarán en la contienda electoral. Pero hasta ahí. No piensan repetir una escena como en 1995 con la elección de Sergio Marqués como presidente del Gobierno, pese a que la izquierda tenía la mayoría. Qué debe ocurrir para que el pacto se rompa? Algo grave, sin duda, pero algo más que la incineradora y el hospital. La relación es más fluida y eso se ha notado ayer en la propia reunión. Los Verdes y el Bloque defendieron su ideario, pero la reflexión para la rueda de prensa ya estaba pactada por los líderes de ambas formaciones. Se han pasado peores momentos, argumentan, y ahora hay que mostrar unidad frente a lo que pueda venir para después del verano. Hablando de este asunto, Francisco Alvarez-Cascos comentó ayer en Madrid, página 4 , que ve “revisable” su regreso a la política activa. Todo depende de las formas, ya que asegura que “no se autoproclamará” candidato.

Por eso, la imagen de ayer no era tan gratuita y se podía analizar en clave de fuerza interna en la vida pública asturiana.

http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=545042

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06/03/2010 a las 13:19 Comentarios (0)

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