"Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final, pase lo que pase. Uno raras veces vence, pero alguna vez vence”. Harper Lee, 1960
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Cascos ofrece su “ayuda” para que el PP recupere el Gobierno de Asturias

Acusa a la dirección regional de calumniarle y romper la unidad del partido y se ofrece a “tirar del carro”

02.08.10 – 02:29 -

JOSÉ RAMÓN ENGUITA jrenguita@elcomerciodigital.com | VALENCIA DE DON JUAN.

Francisco Álvarez-Cascos aceptó ayer el pulso que la dirección del PP de Asturias y un grupo de juntas locales encabezadas por el ovetense Gabino de Lorenzo le plantearon al rechazar su «hipotética candidatura» a la Presidencia del Principado, y dio buena muestra de la fortaleza con la que va a disputar ese pulso: en un homenaje que se le brindó en Valencia de Don Juan y rodeado por un nutrido grupo de partidarios entre los que figuraban la mayoría de los alcaldes populares de la región, atacó con dureza a los promotores de su veto y, aunque fiel a su principio de no autopostularse porque los candidatos deben decidirlos los órganos competentes del partido, sí dejó ver su disposición. Aseguró que «aquí estamos todos para tirar del carro» y pronunció un discurso prácticamente en clave electoral, hablando del «reto apremiante» que para Asturias es un cambio de gobierno en las próximas elecciones autonómicas. «Tenemos que recuperar el orgullo de ser asturianos», dijo, porque «Asturias, en esta última década de gobierno socialista, ha desaparecido de la política española».

En su esperada primera aparición pública tras el sorprendente cambio de posición de la dirección regional del PP que encabeza Ovidio Sánchez, que pasó de deshacerse en alabanzas hacia su figura como posible candidato a rechazarlo de forma fulminante acusándolo a él y a sus partidarios de dividir al partido, el ex vicepresidente y ex ministro de Fomento dejó claro que no se rinde. Así, inició su intervención recordando sus palabras de hace un año, cuando por primera vez, en una entrevista en la revista ‘Época’, calificó de «revisable» la decisión de retirarse de la política activa que había hecho pública en enero de 2004. Añadió que, «desde entonces, son muchas las personas que, compartiendo esta preocupación, se acercan a mí para expresarme su convicción de que mi reincorporación a la actividad política sería positiva para sumar y ayudar al Partido Popular a encontrar una senda ganadora, y pasar de la oposición al gobierno, concretamente en Asturias».

En este punto, agradeció expresamente el apoyo de los participantes en los actos de respaldo que se organizaron en Avilés, Gijón y Villaviciosa, así como el manifestado por «los 63 presidentes de juntas locales y la totalidad de alcaldes», sin referirse para nada a quienes se desdijeron tras el cambio de postura de la dirección. En el caso de los alcaldes, sólo De Lorenzo y el de Llanera, Avelino Sánchez, se descolgaron. Los demás estuvieron ayer en la comida organizada tras el otorgamiento al veterano político gijonés de la distinción de ‘Paisano de Honor 2010′ de Valencia de Don Juan, o bien le hicieron llegar su apoyo.

«No estoy tan ciego para no ver lo que pasa, ni tan sordo para no oír lo que me dicen», dijo Cascos, que aseguró que en sus veinticinco años de actividad política «nunca recibí tantas palabras de apoyo, a título personal, por no decir de apremio, como las que ahora escucho animándome a regresar a unas tareas que exigen total dedicación y responsabilidad pública».
No dio más detalles sobre la respuesta que piensa dar a esas peticiones, pero sí aprovechó para contestar a quienes, desde la cúpula de su partido en Asturias, le reprochan que no diese contestación cuando Ovidio Sánchez y su equipo apostaban por él como cartel electoral: «Nunca me he dirigido a nadie, en público o en privado, para buscar algo o para pedir algo en el partido. Nada he buscado y nada he pedido. Tampoco conozco una sola reunión, o un solo acuerdo de un órgano estatutario regional o nacional del partido, en Asturias o en España, donde se haya planteado alguna propuesta que yo deba de responder. No es que el silencio, en ocasiones, valga más que mil palabras. Es que el silencio, siempre, es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente», sentenció.

Andanadas

Ese torpedo dirigido a la línea de flotación de la argumentación esgrimida en las últimas semanas por De Lorenzo y Sánchez (ya que la propuesta que este último afirmó haberle hecho a Mariano Rajoy de que Cascos fuese el candidato nunca pasó de informal y no se adoptó de forma colegiada por los órganos competentes de la organización) fue sólo la primera de una serie de andanadas contra los autores de los duros comunicados con los que la dirección regional escenificó su veto contra él. «Las que nunca estarán justificadas son las calumnias vertidas sobre mí, o sobre personas significadas por su amistad conmigo, porque en el Partido Popular proclamamos que el respeto al compañero y el respeto al ciudadano son el primer principio del civismo político, son una seña de nuestra identidad colectiva que todos deberíamos respetar», espetó. Y agregó que «la calumnia más perversa es la de relacionar mi silencio sobre hipotéticas propuestas que ningún órgano estatutario ha tratado, con un riesgo de división semejante al que desembocó en la escisión liderada por quien presidía el Gobierno autonómico de Asturias en 1999. Es la calumnia más perversa y también la más falsa que lanzan sus autores, porque, entre otras cosas, aquella ruptura fue iniciada con sonoras declaraciones, por ellos mismos, por quienes ahora repiten idénticos modos de comportamiento». Un duro contraataque dirigido especialmente contra el alcalde de Oviedo, que se destacó en aquellas fechas por sus manifestaciones contra el presidente Sergio Marqués. El ex ministro adoptó aquí su tono más duro, al afirmar que «yo era entonces secretario general y jamás rehuí la responsabilidad que me correspondió en aquellas complicadas circunstancias de 1998 al frente del partido. Pero no admitiré en silencio que nadie me endose las suyas, con el consabido truco del que tira la primera piedra y siempre esconde la mano, ni mucho menos que se calumnie a nadie impunemente».

Tras estas críticas a los argumentos de quienes se han erigido en sus adversarios políticos dentro del partido, Cascos pasó a censurar las formas que emplearon, bajo la fórmula de compararlas con las adoptadas en el congreso nacional del PP celebrado en Sevilla hace veinte años y que supusieron la semilla que germinaría en los triunfos electorales obtenidos por José María Aznar: «Nos propusimos construir una organización fuerte y jerarquizada, codo con codo con miles de compañeros, donde los órganos de gobierno se reunieran, debatieran y decidieran respetando las reglas, porque en las organizaciones democráticas, las formas son cuestión de fondo». Una frase con la que ya no hizo falta más alusión al modo de adoptar la decisión de vetarle.

Siguieron nuevos dardos dirigidos a poner en evidencia la actuación de la dirección regional y sus aliados: «Creíamos que había que formar los equipos seleccionando no a los más afines, sino a los mejores»; «desterramos las funestas camarillas para trabajar colectivamente en equipos compenetrados»; «nos propusimos ganar elecciones en la calle y no nos limitamos a ganar congresos en nuestras sedes»; «pusimos el empeño en hacerlo realidad mediante el más impecable funcionamiento de nuestros órganos colegiados». Todo ello bajo la forma de referencias al PP nacional de 1990, pero estableciendo una inevitable comparación con la organización encabezada por Sánchez.

Como remate de su respuesta a sus detractores internos, Cascos realizó una firme defensa de la unidad del partido, ésa que la dirección regional le acusa a él y a sus partidarios de poner en peligro. Volviendo del revés los argumentos de De Lorenzo y Sánchez, aseguró que «la selección de los equipos, la competencia entre tal o cual persona dentro de las normas de funcionamiento interno, digan lo que digan los calumniadores, nunca es causa de división en un partido democrático. Y en uno de sus ataques más directos, espetó que «los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación y evitan los acuerdos en los órganos competentes, para imponer caprichosamente sus conveniencias particulares».

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02/08/2010 a las 13:56 Comentarios (0)

«Todavía espero una felicitación de Zapatero»

Cascos recuerda que el actual presidente le dijo cuando era diputado que le felicitaría si entraba en servicio Benavente-León

02.08.10 – 02:23 -

MIGUEL G. GRANDA | VALENCIA DE D. JUAN.

El ex ministro Francisco Álvarez-Cascos recordó una anécdota que le ocurrió con José Luis Rodríguez Zapatero cuando éste era diputado por León. «Nunca olvidaré cuando me crucé en los pasillos del Congreso con un diputado leonés recién elegido secretario general de su partido». Según el ex ministro, Zapatero le dijo: «Ministro, no vas a ser capaz de cumplir el acuerdo -en referencia a la construcción de la autovía León- Benavente-. Pero si lo cumples, seré el primero en felicitarte». Cascos, recordó que «el acuerdo lo cumplí escrupulosamente pero la felicitación todavía no me ha llegado».

Arropado por simpatizantes y compañeros de partido, el ex ministro hizo un repaso por las infraestructuras realizadas durante su mandato al frente de Fomento. Entre ellas, destacó la rehabilitación del castillo del siglo XV de la villa coyantina. «En mayo de 2001, una comisión mixta co presidida por mí y por la ministra de Cultura asignó 1,2 millones de euros para poner en marcha el proyecto y la obra de restauración de este espléndido castillo», declaró.

En su discurso tampoco faltaron palabras en recuerdo de José María Aznar: «Quiero compartir la concesión de este premio de ‘Paisano de Honor 2010′ con todos los miembros del Gobierno del que formé parte y, muy especialmente, con José María Aznar», subrayó Cascos.

En cuanto al galardón que le entregó Juan Martínez Majo, alcalde de Valencia de Don Juan, resaltó que «recibo con profunda emoción y una gratitud sin límites el premio que me acabáis de conceder». Además, señaló que «en Valencia de Don Juan los asturianos nos encontramos como en nuestra propia tierra, nos encontramos entre paisanos». El ex ministro hizo alusión a las raíces comunes entre Asturias y León y, parafraseando a Ortega y Gasset recordó que «de la claridad política Asturias-León surge por primera vez la gran política nacional, tras la fundación del reino asturleonés».

Álvarez-Cascos aprovechó la ocasión para pedir el AVE para Asturias. «Cada día hay mejores comunicaciones que fortalecen nuestros lazos. A esas comunicaciones, espero que se una, lo antes posible, la Variante de Pajares en Alta Velocidad». El ex ministro recordó la victoria de Aznar en las elecciones de 1996 para destacar que «aquel Gobierno impulsó una política de esfuerzo, de ahorro y de sacrificios que estimuló el trabajo colectivo de la sociedad española y la permitió situarse a la cabeza de Europa en creación de riqueza y empleo»

http://www.elcomerciodigital.com/v/20100802/politica/todavia-espero-felicitacion-zapatero-20100802.html

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02/08/2010 a las 13:50 Comentarios (0)

Cascos tilda de “perversa” la acusación del PP asturiano de “desunir” al partido

Recuerda que «los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación».

02/08/2010 REBECA CASTIÑEIRA

Era el día esperado entre sus afines después de dos semanas de silencio ante el comunicado de la dirección regional del partido. Todos los ojos estaban puestos en Valencia de Don Juan y el ex secretario general hizo gala de su discurso para replicar lo que tildó de “calumnia más perversa y falsa”. Así se referió, entre aplausos de sus seguidores, a la crítica escrita hacia su persona, en la que se le responsabilizó de “desunir” a la organización y de provocar la ruptura con Sergio Marqués en 1998. Francisco Alvarez-Cascos no se anduvo por las ramas. Primero, con teoría: “Un partido unido es un partido organizado, o sea, en el que funciona la deliberación previa y se respetan posteriormente los acuerdos de los órganos”, añadió. Y fue un poco más allá: “Unidad no significa uniformidad o unanimidad”.

Acompañado por unos 345 afiliados y simpatizantes, entre ellos 8 alcaldes asturianos, seis diputados y, una vez más, la síndica Mercedes Fernández, recordó que “no conozco ninguna reunión o acuerdo de un órgano estatutario del partido donde se haya planteado una propuesta que yo deba responder”. De esta forma, evitó pronunciarse sobre si se presentará como candidato a las próximas elecciones en el Principado, porque, como él añadió, “el silencio es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente”.

Empleó términos como “perversa y falsa” para rechazar la “calumnia” vertida por la cúpula del PP asturiano y cuatro de sus principales juntas locales. El ambiente en la sala crecía a medida que su discurso se centraba en lo que algunos quería oír del ex secretario general. Pero su experiencia también aconsejó prudencia, y en ningún momento citó a ninguno de los que ahora, con nombres y apellidos, se oponen abiertamente a su regreso a la política activa. Apeló al “silencio cabal” que, a su juicio, vale más que 1.000 palabras para no responder lo que calificó como “preguntas inexistentes” al referirse a su posible candidatura, y atacó sin rodeos a los que “rompen la unidad, que son los mismos que prescinden deliberadamente” de los órganos de decisión del partido e “imponen caprichosamente sus conveniencias particulares”. El público seguía aplaudiendo cada una de sus palabras y a más de uno le hubiese gustado que algún miembro de la dirección firmante del acuerdo del pasado 14 de julio estuviera en la sala.

No defraudó, aseguraron la mayoría de los asistentes, en una jornada muy esperada. Primero, con la entrega del galardón de ´Paisano de Honor´ del Ayuntamiento de Valencia de Don Juan, premio, por cierto, conseguido por las gestiones de su colaborador y diputado nacional Isidro Fernández Rozada, que recibió este mismo título hace 12 años. Formaba parte del plan del desembarco en Asturias, aunque ahora la hoja de ruta ha variado por el rechazo frontal de los pesos pesados de la derecha asturiana. Al lado de pancartas, y en procesión, llegaron hasta el castillo coyantino. Allí recibió un cuadro del enclave del siglo XV, agradeció el respaldo de su corporación, se emocionó incluso con el sonido de la gaita y recordó, uno a uno, las acciones de su etapa en el Gobierno de José María Aznar, a quien dedicó igualmente el premio. Ahí mantuvo el tipo institucional para no mezclar su crítica política, que vino más tarde, con el galardón municipal que, por cierto, generó cierta suspicacia al romper la tendencia de los últimos años de reconocer a asturianos que llevan varias décadas de veraneo.

En su primera intervención, soportada de forma estoica por sus acólitos por la alta temperatura, aprovechó para rescatar el discurso de partido que ahora no le dejan hacer en Asturias. Consideró que el objetivo es que el PP de Mariano Rajoy sea un “partido ganador”, como sucedió en España en el año 1996 y 2000. Apeló a la historia de su partido y a su participación en ella, para dar un consejo a los que ahora tienen la obligación de decidir: “Pensábamos que para ganar era imprescindible unir al electorado, comenzando por unir interiormente el partido”. El destinatario tenía la dirección marcada en la sede de Manuel Pedregal, en Oviedo. Incluso les espetó que las elecciones se ganan en la “calle” y que no vale sólo vencer en los congresos del partido. Muchos se sonrieron y dibujaron en el aire el rostro de Ovidio Sánchez, que lleva tres elecciones consecutivas perdidas contra Vicente Alvarez Areces.

En su jornada leonesa dejó algunas pinceladas de su discurso electoral, citando siempre su compromiso con la dirección nacional de los populares –no habló nunca de la regional– y repasó los principales problemas que, a su juicio, tiene el país víctima de una “crisis de valores democráticos y económicos”. No dudó de que en Asturias, a su juicio, la situación es “más apremiante”, porque, en la última década, se “ha retrocedido en población, actividad, en nivel de vida e incluso, en prestigio y reconocimiento nacional”. Entonces, sacó una frase del armario para reivindicar “el orgullo de ser asturianos”. Así remató el día.

http://www.lavozdeasturias.es/noticias/noticia.asp?pkid=565191

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02/08/2010 a las 13:48 Comentarios (0)

Asumir el reto

02.08.10 – 02:29 -

JUAN NEIRA |

La intervención de Álvarez-Cascos, tras la comida en la que se celebraba la concesión del galardón de ‘Paisano de Honor’ del Día de Asturias en Valencia de Don Juan, respondió a la expectación creada. El ex ministro no entró en detalles, evitó citar nombres propios, salvo los de Fraga Iribarne, Aznar y Rajoy, pero se le entendió todo. No dijo que iba a regresar a la política activa ni mucho menos que pretendía ser el candidato a la Presidencia del Principado, pero aseguró que las condiciones puestas por él para el regreso (profundo deterioro de la convivencia democrática) estaban presentes.

Del discurso destacan algunos elementos. En primer lugar, la imputación de responsabilidades en la crisis del PP asturiano de 1998. El ex ministro afirmó que la ruptura entre el PP y Sergio Marqués se inició con declaraciones estridentes de quienes ahora repiten comportamiento. No hay mucho margen para la interpretación: Álvarez-Cascos está aludiendo a las fuertes declaraciones de Gabino de Lorenzo, en abril de 1998, descalificando a Marqués, de similar tono al documento firmado por el ‘grupo de los cuatro’ (De Lorenzo y los líderes municipales de Gijón, Avilés y Mieres) contra Álvarez-Cascos hace unas semanas. Esta valoración nunca la había hecho y quizás explique el posterior distanciamiento entre ambos personajes.

En toda la intervención está presente el impacto causado por la declaración del ‘grupo de los cuatro’, así como por el intento de instrumentalizar al comité electoral para aprobar una resolución en la que se rechazaba una «hipotética candidatura». El mayúsculo disparate, que refleja la degradación a la que se ha llegado en el funcionamiento de los órganos del PP, da pie al ex ministro para hacer una exposición dogmática sobre cómo debe funcionar un partido ganador. No es un mero repaso teórico, sino que debe entenderse como la hoja de ruta de Álvarez-Cascos en su regreso a la política asturiana: nuevo equipo en la dirección regional del partido que vele por el comportamiento de los órganos internos.

Álvarez-Cascos acepta el envite y considera que la lucha electoral debe ir precedida de la regeneración en el partido. El futuro está por escribir, pero todo indica que el ex ministro se atreve, en el plazo de diez meses, a luchar contra la gangrena de la organización asturiana del PP y la fuerza del Partido Socialista.

http://www.elcomerciodigital.com/v/20100802/politica/asumir-reto-20100802.html

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02/08/2010 a las 13:47 Comentarios (0)

Música para el gaitero que no quiso Oviedo

La presencia de la banda de gaitas ovetense en el acto casquista suscita bromas sobre el rechazo de De Lorenzo

Valencia de Don Juan (León), P. G.

-¿Qué, dejovos venir Gabino?

Esta frase, inocente en cualquier otro contexto, se la hubiera llevado el viento de no ser porque ayer en Valencia de Don Juan decenas de casquistas esperaban la llegada de Francisco Álvarez-Cascos. Y de no ser por que el destinatario era uno de los miembros de la Banda de Gaitas «Ciudad de Oviedo», que iba a actuar en honor del ex ministro de Fomento, premiado con el «Paisano del año».

Vamos, que la cosa tenía su morbo, ya que las gaitas de Gabino de Lorenzo iban a soplar en honor de Álvarez-Cascos, al que las grandes juntas locales del PP, incluida la ovetense, han rechazado como candidato. Poco después, el ex ministro llegó en un todoterreno acompañado por su esposa, María Porto, a la plaza del Ayuntamiento. Allí esperaba el alcalde de la localidad leonesa, Juan Martínez Majo, bajo los soportales de la Casa Consistorial.

Y junto a él muchos de los alcaldes del PP asturiano que han mostrado su apoyo a que Álvarez-Cascos sea el próximo candidato popular a la Presidencia del Gobierno del Principado: Rosa Domínguez de Posada (Peñamellera Alta), Salvador Méndez (Coaña), María Goretti Quintana (San Tirso de Abres), Gervasio Acevedo (Tapia), José Antonio Noval (Siero) o Ramón Rodríguez (Villayón). También acudieron diputados regionales del PP como Marcial González, Cristina Coto, Luis Peláez, Reinerio Álvarez, Pelayo Roces y Emilio Rodríguez. Y no faltaron antiguos altos cargos populares, como la síndica Mercedes Fernández, delegada del Gobierno durante la etapa de Aznar.

Tras la recepción, la comitiva se desplazó al ritmo de los pasodobles de la banda de música municipal, hasta el Jardín de los Patos. En la marcha no faltaron las pancartas, concretamente dos. En una se leía «Mieres está con Cascos», y en la otra «Cascos, Asturias te necesita. Desde Siero te venimos a buscar».

Tras el pasacalles, Álvarez-Cascos agradeció el premio de «Paisano del año» con un discurso en el que repasó la historia de las infraestructuras más importantes que se construyeron en la zona durante su época como ministro de Fomento. Al término del acto, el político gijonés se fotografió con decenas de simpatizantes y curiosos que se habían acercado a lugar. Incluso recorrió, secundado por su mujer, los expositores de una feria de productos asturianos. Luego llegó la hora de la comida en Valjunco, donde Álvarez-Cascos habló de política.

http://www.lne.es/asturias/2010/08/02/musica-gaitero-quiso-oviedo/950100.html

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02/08/2010 a las 13:35 Comentarios (0)

Cascos: «El silencio es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente»

El ex ministro dice que nunca buscó ser candidato ni nadie se lo pidió, carga contra quienes le acusan de dividir y asegura que «es la hora de Rajoy»

Álvarez-Cascos durante su discurso en Valjunco.

Álvarez-Cascos durante su discurso en Valjunco. nacho orejas
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Valencia de Don Juan (León), Pablo GONZÁLEZ

«El silencio es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente», sostuvo ayer Francisco Álvarez-Cascos ante más de trescientos simpatizantes que esperaban que el ex ministro se posicionara sobre su hipotética candidatura a la Presidencia del Principado como cabeza de lista del PP. Fue durante un almuerzo en Valencia de Don Juan tras recibir el premio «Paisano del año». Álvarez-Cascos aseguró que «siempre, y más en los últimos meses, he hablado con todos los que han querido hacerlo. Pero nunca me he dirigido a nadie, en público o en privado, para buscar algo o para pedir algo en el partido. Nada he buscado y nada he pedido» .

Así, entre gritos de «¡Cascos, presidente!», el ex ministro de Fomento sorteó la pregunta del millón, si tuvo, tiene o tendría interés en volver a la política como cabeza de lista en Asturias, porque, como recalcó el propio Álvarez-Cascos varias veces durante su discurso, «no conozco ni una sola reunión o acuerdo de un órgano estatutario nacional o regional del partido donde se haya planteado una pregunta que yo deba responder».

Sí reconoció que a mediados del pasado mes de junio Ana Mato, secretaria de organización territorial del PP, le invitó a reunirse con ella para hablar de las autonómicas en Asturias. «Quería conocer mi opinión y le trasladé mis consideraciones, que no difieren básicamente de las que conocen todos los que se han acercado a mí a preguntarme y que, por su carácter general, no se referían a personas concretas, sino a planteamientos generales».

Eso sí, el político asturiano se puso al servicio del partido para que Mariano Rajoy obtenga la victoria en las elecciones generales. «Es la hora del PP, de Mariano Rajoy y de su equipo, y aquí estamos todos para ayudar con el consejo desinteresado, para empujar con el motor de nuestra experiencia o para tirar del carro con ambas manos: para sumar como hicimos siempre», señaló. «No hay otra alternativa que el PP para librar a España de este Gobierno de opereta marcado por el oportunismo económico del converso, y por el populismo demagógico e inútil del talante», añadió.

Álvarez-Cascos agradeció el apoyo de los «cientos y cientos de militantes» que participaron en las espichas de homenaje a su persona organizadas en Avilés, Gijón y Villaviciosa, sin olvidar a los «63 presidentes de juntas locales de Asturias y a la totalidad de alcaldes» que meses atrás apoyaron su candidatura, aunque estos apoyos ya no son los mismos tras ir menguando con el paso del tiempo.

Tras citar a Jovellanos -«prescindiré de sus autores, porque no es mi ánimo denigrar a otros, sino defenderme a mí. Si no son más que enemigos míos… los perdono»-, inició un repaso de «las calumnias» que entiende que se han vertido sobre él a lo largo de las últimas semanas a raíz de su hipotética candidatura, rechazada desde la dirección regional. Para el ex ministro, la «más perversa de ellas» ha sido la de relacionar su silencio con «un riesgo de división semejante al que desembocó en la escisión liderada por quien presidía el Gobierno de Asturias en 1999», Sergio Marqués.

Fue más allá al asegurar que los líderes de aquella escisión son «quienes ahora repiten idénticos modos de comportamiento», en referencia al documento de la dirección regional del partido rechazándole como candidato. Incluso ironizó sobre «el atrevimiento de aquellos que acusan de restar a quienes contribuyeron a la organización y la consolidación del PP, convirtiéndola en la mayor y más unida fuerza del centro-derecha español de la historia». Además, Álvarez-Cascos denunció la existencia de una campaña mediática para «amplificar» la teoría de que su candidatura puede dañar la unidad del partido en Asturias. Entre citas a Ortega y Gasset, el ex ministro dijo que «las calumnias de la llamada “brunete mediática” proliferaron antes de las elecciones y ganamos, a pesar de ellas, en 1996 y en 2000».

Álvarez-Cascos repasó la receta que él puso en marcha, junto a Manuel Fraga y José María Aznar, para transformar hace más de dos décadas el PP en «un partido ganador», y que sintetizó en acabar con «el fulanismo» y «las funestas camarillas para trabajar en equipos» y partir de ahí «ganar las elecciones en la calle y no limitarnos a ganar congresos en nuestras sedes».

Álvarez-Cascos subrayó que esta receta del pasado, a la que añadió «trabajo y programa», ya que «nunca pensamos que las victorias llegarían solas», sigue vigente. Por eso espetó: «Creíamos que había que hacer equipos con los mejores, no con los más afines, sin desperdiciar a nadie. Porque en un partido debe haber sitio para todos, pero cada uno debe estar en su sitio». Y enlazó: «La selección de los equipos, la competencia entre tal o cual persona, digan lo que digan los calumniadores, nunca es causa de división en un partido democrático».

De vuelta al presente, Álvarez-Cascos advirtió de que «la unidad no es la voluntad de uno, ni la uniformidad, ni la unanimidad», para proseguir que quienes la rompen «no son los que proponen algo, son los que prescinden de toda deliberación y ante los acuerdos de los órganos competentes imponen caprichosamente sus intenciones». Y cerró haciendo un llamamiento para «recuperar el orgullo de los asturianos, que ahora sólo depende de los goles de Villa y los triunfos de Alonso».

http://www.lne.es/asturias/2010/08/02/cascos-silencio-unica-respuesta-cabal-pregunta-inexistente/950097.html

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02/08/2010 a las 13:33 Comentarios (0)

Cientos de personas arropan a Cascos en Valencia de Don Juan

El municipio leonés le otorgó esta mañana el título de ‘Paisano de Honor’. Entre los asistentes se encontraba el diputado nacional Isidro Fernández Rozada y la síndica de cuentas Mercedes Fernández

01.08.10 – 12:58 -

M. ALONSO | VALENCIA DE DON JUAN

Cientos de personas arropan a Cascos en Valencia de Don Juan

Francisco Ávarez-Cascos recibe el título de ‘Paisano de Honor’ en Valencia de Don Juan. / PALOMA UCHA.
“Os animo a seguir mirando alto y lejos, para recuperar el camino que nos permita a todos reencontrarnos con el destino común que soñamos en León y en Asturias”. De esta forma cerraba hoy Francisco Álvarez-Cascos su discurso en agradecimiento por el título de ‘Paisano de Honor’ que le otorgaba Valencia de Don Juan. Al acto acudieron cientos de personas, entre los que se encontraban seis diputados regionales, el diputado nacional Isidro Fernández Rozada y la síndica de cuentas del Partido Popular, Mercedes Fernández.

La presencia el ex ministro en el municipio leonés está cargada de interés ya que tiene lugar en pleno debate dentro del Partido Popular asturiano por la candidatura a las elecciones regionales del próximo año. Una contienda en la que el político asturiano ha sido hasta hoy el gran protagonista en silencio pese al manifiesto emitido por la dirección regional de su partido rechazando su candidatura y pese a los dos homenajes de apoyo celebrados en Gijón y Villaviciosa recientemente.

No obstante, en su primer discurso a los presentes, organizado por la Corporación, Cascos no abordó cuestiones de partido. Sí se mostró muy agradecido por el reconocimiento que le hacía Valencia de Don Juan, una localidad en la que “los asturianos siempre nos hemos encontrado como en nuestra propia tierra”. El ex ministro arrancó su discurso haciendo alusión a la histórica vinculación que a lo largo de los años ha unido a asturianos y leones este municipio leonés. Unos lazos que, según él mismo quiso subrayar, se hacen más estrechos gracias a “las cada día mejores comunicaciones y los cada vez más intensos flujos de personas que traspasamos con frecuencia los puertos y túneles de la Cordillera Cantábrica a los que espero que se unan lo antes posible la Variante ferroviaria de Pajares”.

De esta manera, Cascos aprovechó el momento para realizar un repaso a su labor como ministro de Fomento y como vicepresidente primero durante los gobiernos de Aznar. El proyecto, licitación e inicio de la Variante de Pajares, la entrada en servicio de la autovía entre Benavente y León, la construcción de la autovía León – Astorga, la del aeropuerto de León y la restauración del Castillo de los duques de Valencia de Don Juan, fueron algunos de las obras a las que el político asturiano hizo referencia. Por este motivo, Cascos destacó que el reconocimiento de ‘Paisano de Honor’ debe ser compartido con todos los miembros del equipo de gobierno del que formó parte, especialmente con el ex presidente José María Aznar. Esta tarde, tras la comida de homenaje, el Álvarez-Cascos volverá a realizar una intervención ante los presentes.

http://www.elcomerciodigital.com/20100801/mas-actualidad/nacional/alvarez-cascos-valencia-juan-201008011258.html

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02/08/2010 a las 01:25 Comentarios (0)

Cascos asegura que no es “tan sordo” para no oír a “las muchas personas” que piden su vuelta

“La calumnia más perversa es la de relacionar mi silencio sobre hipotéticas propuestas que ningún órgano estatutario ha tratado”, dice

01.08.10 – 17:17 -

M. ALONSO | VALENCIA DE DON JUAN

Francisco Álvarez-Cascos rompió su silencio sobre cuestiones políticas durante en la comida – homenaje celebrada este mediodía en Valencia de Don Juan. Tras recibir el título de ‘Paisano de Honor’ del municipio leonés, el ex ministro asturiano compartió mesa con varios de sus compañeros de partido en un restaurante de la localidad.

Ante unos cuatrocientos asistentes, Álvarez-Cascos pronunció un discurso en el que no quiso pasar por alto la polémica sobre su posible candidatura a la presidencia del Principado en las elecciones regionales de 2011. Ante el alcalde de Valencia de Don Juan, y destacados representantes del PP asturiano, el ex ministro de Fomento habló claro. “No estoy tan ciego para no ver lo que pasa, ni tan sordo para no oír lo que me dicen”, aclaró Cascos con rotundidad tras destacar que “son muchas las personas que se acercan a mí para expresarme su convicción de que mi reincorporación a la actividad política sería positiva para sumar y ayudar al Partido Popular, encontrar una senda ganadora, y pasar de la oposición al gobierno, concretamente en Asturias”. “Es la hora del Partido Popular, de Mariano Rajoy y de su equipo, y aquí estamos todos para ayudar con el consejo desinteresado, para empujar con el motor de nuestra experiencia, para tirar del carro con ambas manos, para sumar como hicimos siempre, primero junto a nuestro fundador, Manuel Fraga, y después junto al presidente José María Aznar, a vuestro lado, contra viento y marea, contra otras calumnias peores y contra campañas mediáticas más indignas que las que ahora nos toca soportar”, profundizó. Desde su punto de vista, “tenemos que recuperar el orgullo de ser asturianos, que ahora solo depende de los goles de Villa o de los triunfos de Alonso. Porque somos una región viva, con historia y con futuro, que debe de convertirse en protagonista de la modernización de España. En dos palabras: lo necesita Asturias para levantarse, y lo necesita España para ser mejor”.

El político gijonés llevaba varios meses sin hacer declaraciones sobre las condiciones para su regreso a la política y, en este sentido, ha reconocido hoy que también se ha sentido muy arropado: “En los veinticinco años que estuve en la primera línea de la actividad política, nunca recibí tantas palabras de apoyo como las que ahora escucho a animándome a regresar a unas tareas que exigen total dedicación y responsabilidad”. El ex ministro agradeció explícitamente el apoyo manifestado tanto en Gijón como en Villaviciosa en sendos actos recientes, así como “a los presidentes de las juntas locales y a la totalidad de los alcaldes”.

En otro momento de su discurso, Francisco Álvarez-Cascos negó que su silencio buscase evitar escisiones en el PP tal y como sucedió en Asturias en el año 1999. Por el contrario, el político asturiano apeló a la importancia de mostrar unidad en el partido para llegar al Gobierno: “Con el paso del tiempo y de los años estoy todavía más convencido que nunca de la validad de estos postulados de unidad y fortaleza, y creo que sieguen siendo la garantía del único futuro que merece la pena en el partido Popular”. En este sentido definió Cascos la unidad como “la cualidad forjada por el respeto a la organización, que deriva del respeto a los órganos del partido”. “Los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación y evitan los acuerdos en los órganos competentes, para imponer caprichosamente sus conveniencias particulares”, matizó Cascos. “La calumnia más perversa es la de relacionar mi silencio sobre hipotéticas propuestas que ningún órgano estatutario ha tratado, con un riesgo de división semejante al que desembocó en la escisión liderada por quien presidía el gobierno autonómico de Asturias en 1999. Es la calumnia más perversa y también la más falsa que lanzan sus autores, porque, entre otras cosas, aquella ruptura fue iniciada con sonoras declaraciones, por ellos mismos, por quienes ahora repiten idénticos modos de comportamiento”, señaló el ex ministro, en clara referencia al documento firmado por la dirección regional del PP asturiano con el que pretendía rechazar su “hipotética” candidatura.

http://www.elcomerciodigital.com/20100801/asturias/cascos-asegura-sordo-para-201008011717.html

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01/08/2010 a las 19:23 Comentarios (0)

Francisco Álvarez Cascos se ofrece a “tirar” del PP “con las dos manos”

El ex ministro desata la euforia en Valencia de Don Juan al anunciar que su abandono de la política es “revisable” que “no estoy tan ciego como para no ver lo que pasa, ni tan sordo para no oir lo que me dicen”. Asegura que si ha mantenido silencio es porque es “la única respuesta cabal a una propuesta inexistente” y acusa a la dirección del PP de Asturias de ser los responsables de la ruptura del partido “imponiendo sus conveniencias particulares”.

Inmaculada Rivas – COPE Asturias – 01-08-2010

Francisco Álvarez-Cascos ha ofrecido al PP en general y a Mariano Rajoy en particular “toda mi experiencia” para ganar las elecciones. “Aquí estamos para ayudar, para tirar del carro con las dos manos, para sumar”. Con estas palabras, el ex ministro de Fomento dejaba entrever ante más de trescientos simpatizantes del Partido Popular que no se cierra ninguna puerta para volver a la política y que está al servicio de la organización para ganar las elecciones.

Cascos reconocíó nada más empezar su discurso y ante más de trescientos afiliados del Partido Popular que está viviendo “momentos difíciles” y agradeció los apoyos que está recibiendo para animarle a volver a la política. En ese sentido, agradeció los homenajes que los ´casquistas´ han organizado en las últimas fechas en Avilés, Gijón y Villaviciosa así como los apoyos expresados por  la mayor parte de las juntas locales del PP en Asturias y casi todo los alcaldes asturianos del PP, excepto el de Oviedo, Gabino de Lorenzo, y el de Llanera, Avelino Sánchez.

Ante un público que le aclamaba constantemente al grito de “presidente, presidente”, Álvarez-Cascos dejaba claro que la decisión de abandonar la política que adoptó hace seis años es “revisable”.

En un discurso interrumpido constantemente por los aplausos de los asistentes, entre los que se encontraban alcaldes, diputados y ex diputados del PP, Cascos explicó que “no estoy ciego y veo lo que ocurre, ni sordo y escucho lo que me decís”. También aclaró que “he hablado con todos los que han querido hacerlo pero nunca me he dirigido a nadie para buscar algo en el partido”.

También aseguró que “no conozco una sola reunión, o un solo acuerdo de un órgano estatutario regional o nacional del partido, en Asturias o en España, donde se haya planteado alguna propuesta que yo deba responder”.

El ex ministro está molesto con las “calumnias” de quienes le han acusado de ser un riesgo para la ruptura del partido, en clara alusión a la dirección regional del PP. “Los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación y evitan los acuerdos en los órganos competentes, para imponer caprichosamente sus conveniencias particulares”.

Ante las críticas de las juntas locales del PP de Oviedo, Gijón, Avilés y Mieres y también de la dirección regional del PP de Asturias por guardar silencio sobre una “hipotética candidatura”, el que fuera mano derecha de José María Aznar afirmó que “el silencio, siempre, es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente”.

Cascos también dejó caer afirmaciones como “en un partido debe haber sitio para todos, y cada uno debe de estar en su sitio” o “nosotros nos propusimos ganar elecciones en la calle y nos limitamos a ganar congresos en nuestras sedes”, en clara referencia a los comunicados que han salido en las últimas fechas de la calle Manuel Pedregal de Oviedo, sede del PP en Asturias.

ALCALDES, DIPUTADOS Y EX ALTOS CARGOS ARROPAN A CASCOS

La entrega del galardón ´Paisano de Honor 2010´y la posterior comida con afiliados del PP se ha convertido en una fiesta en honor al ex ministro a la que se han sumado, entre otros,  ocho de los doce alcaldes que el PP tiene en Asturias. Todos menos el de Oviedo, Gabino de Lorenzo, y el de Llanera, Avelino Sánchez. Tampoco han acudido, aunque han excusado su presencia por motivos personales, el regidor de Grado, Antonio Rey, y el alcalde de Gozón, Salvador Fernández.

También se han sumado los diputados del PP en la Junta General del Principado, Luis Peláez, Pelayo Roces, Marcial González, Emilio Rodríguez, Cristina Coto y Reineiro Alvarez. Una lista de invitados a la que se han sumado otros “casquistas” reconocidos como la ex diputada del PP, Alicia Castro Masaveu, el también ex diputado, Ricardo Fernández Suárez, la ex Delegada del Gobierno y Síndica, Mercedes Fernández, o el diputado nacional del PP, Isidro Fernández Rozada, entre otros.

http://www.cope.es/asturias/01-08-10–francisco-alvarez-cascos-estoy-dispuesto-tirar-carro-ambas-manos-sumar-201099-2

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01/08/2010 a las 19:18 Comentarios (0)

Intervención de Francisco Álvarez-Cascos en el almuerzo del “Paisano de Honor” Valencia de D. Juan 2010

Querido Presidente Local y Alcalde de Valencia de D. Juan:

Amigas y amigos:

No me cansaré de repetir mi gratitud por vuestra generosidad y por vuestro afecto, manifestados de manera muy intensa en este almuerzo rebosante de camaradería, en la mejor tradición de los actos con los que, a través del paso de los años y de los trabajos compartidos, hemos forjado nuestra cohesión solidaria y nuestro patrimonio colectivo de unidad.

Los afectos no sobran nunca, y mucho menos en estos tiempos de tanta responsabilidad para todos y tan complicados para algunos, al menos para mí personalmente. No quisiera añadirte complicaciones a ti, querido Juan,  alcalde y presidente local, ni tampoco a vosotras y a vosotros, las personas amigas que hoy os habéis reunido en torno a esta mesa,  para celebrar la distinción de “Paisano de Honor” de este municipio con la que tanto me habéis honrado, y que me brindáis esta tribuna para hablar, invitación, por otra parte, imposible de rehusar.

Como recordaréis, hace seis años y medio hice pública mi decisión de no presentarme a las elecciones generales de aquel año y, desde entonces, han sido contadas mis apariciones públicas, generalmente fruto de invitaciones imposibles de rechazar. La última tuvo lugar hace dos meses en Burgos, en un acto organizado precisamente por el Partido Popular de Castilla y León.

También es verdad que hace ahora un año justo, declaré libremente en una entrevista a la revista “Época” que “si sigue deteriorándose la calidad democrática de este país, si se pone en entredicho la España de las libertades que todos contribuimos a consolidar, las cosas deberían ser revisables para cualquier ciudadano comprometido. En mi caso todo es revisable” (1).

Desde entonces, son muchas las personas que, compartiendo esta preocupación, se acercan a mí para expresarme su convicción de que mi reincorporación a la actividad política sería positiva para sumar y ayudar al Partido Popular a encontrar una senda ganadora, y pasar de la oposición al gobierno, concretamente en Asturias. No estoy tan ciego para no ver lo que pasa, ni tan sordo para no oír lo que me dicen. Más aún, en los veinticinco años que estuve en la primera línea de la actividad política en Asturias y en España, pisando mucha calle entre 1979 y 2004 como nos enseñó nuestro fundador Manuel Fraga, nunca recibí tantas palabras de apoyo, a título personal, por no decir de apremio, como las que ahora escucho animándome a regresar a unas tareas que exigen total dedicación y  responsabilidad pública.

Siempre, y más en los últimos meses,  he hablado con todos los que han querido hacerlo. Pero nunca me he dirigido a nadie, en público o en privado, para buscar algo o para pedir algo en el partido. Nada he buscado y nada he pedido. Tampoco conozco una sola reunión, o un solo acuerdo de un órgano estatutario regional o nacional del partido, en Asturias o en España, donde se haya planteado alguna propuesta que yo deba de responder. No es que el silencio, en ocasiones, valga más que mil palabras. Es que el silencio, siempre, es la única respuesta cabal a una pregunta inexistente.

A mediados del pasado mes de junio, también la Secretaria de Organización Territorial del partido me invitó a reunirme con ella para hablar de las próximas elecciones autonómicas en Asturias. Quería conocer mi opinión y le trasladé mis consideraciones, consideraciones que no difieren básicamente de las que conocen todos los que se han acercado a mí a preguntarme y que, por su carácter general, no se referían a personas concretas sino a planteamientos generales.

En estas circunstancias, no me parece reprochable ser respetuoso con la condición de militante del Partido Popular, cuando ningún órgano del partido ha requerido mi parecer. Aun en el imaginario supuesto de que esto fuera reprochable, las que nunca estarán justificadas son las calumnias vertidas sobre mí, o sobre personas significadas por su amistad conmigo, porque en el Partido Popular proclamamos que el respeto al compañero y el respeto al ciudadano, son el primer principio del civismo político, son una seña de nuestra identidad colectiva que todos deberíamos respetar. En todo caso, parafraseando a Jovellanos  “prescindiré de sus autores, porque no es mi ánimo denigrar a otros, sino defenderme a mí. Si no son más que enemigos míos, . . los perdono” (2).

De todas ellas, la calumnia más perversa es la de relacionar mi silencio sobre hipotéticas propuestas que ningún órgano estatutario ha tratado, con un riesgo de división semejante al que desembocó en la escisión liderada por quien presidía el gobierno autonómico de Asturias en 1999. Es la calumnia más perversa y también la más falsa que lanzan sus autores, porque, entre otras cosas, aquella ruptura fue iniciada con sonoras declaraciones, por ellos mismos, por quienes ahora repiten idénticos modos de comportamiento.

Es la calumnia a la que pone altavoz cómplice un periódico dedicado últimamente a las filtraciones selectivas, a las informaciones apócrifas y a las declaraciones anónimas,  fiel a la vieja consigna de “una mentira repetida muchas veces, se convierte en una gran verdad” (3). Una vez más, como ya denunciara Ortega y Gasset hace casi cien años en su magistral conferencia “Vieja y nueva política”, un medio así, como “ aparato productor del ambiente que ese mundo respira, . . . , está situado fuera y aparte de las corrientes centrales del alma española actual” (4).

Para no dejarnos impresionar, es bueno recordar que la prensa no es la opinión pública y, mucho menos, un periódico en la era de Internet. Estas campañas mediáticas las padecimos siempre. Las calumnias de la llamada “brunete mediática” proliferaron antes de las elecciones y ganamos, a pesar de ellas, en 1996 y en 2000. Nada nuevo; es la vieja España que denunciaba Ortega, nada más y nada menos. Pero ya avisó el clásico: “aquel hombre que pierde (con sus calumnias) la honra por el negocio, acaba perdiendo el negocio y la honra”.

Yo era entonces Secretario General y jamás rehuí la responsabilidad que me correspondió en aquellas complicadas circunstancias de 1998 al frente del partido. Pero no admitiré en silencio que nadie me endose las suyas, con el consabido truco del que tira la primera piedra y siempre esconde la mano, ni mucho menos que se calumnie a nadie impunemente.

Esta mañana, en el acto institucional de la entrega del título de “Paisano de Honor” advertí que, inexorablemente, quien elige camino, elige destino. Quizá debiera haber añadido, por eso lo hago ahora, enmendándome a mí mismo, que para elegir camino hay que llegar al gobierno, y el gobierno solo se consigue con un partido ganador. Aquí en Valencia de D. Juan lo sabéis bien, por experiencia propia, porque gracias al buen trabajo del equipo del partido, encabezado por vuestro alcalde, gobernáis desde hace 15 años, durante cuatro legislaturas, lo mismo que en Castilla y León el partido gobierna desde hace veintitrés años, durante ocho legislaturas consecutivas.

Nadie tiene que enseñaros nada. Al contrario, como dije muchas veces, a Castilla y León tenemos que venir a aprender, y algunos vinimos muchas veces a copiar cómo se construye un partido ganador. Con la ayuda de  vuestras enseñanzas, en 1996 lo conseguimos en toda España en las elecciones generales, y en 2000 revalidamos y ampliamos la  victoria.

Cada vez que alguien me pregunta cómo hicimos posible la transformación en un partido ganador, doy la misma respuesta. La que aprobó en la Ponencia Política nuestro X Congreso Nacional en Sevilla hace ahora veinte años. Pensábamos que para ganar era imprescindible unir al electorado, comenzando por unir interiormente al partido, para empezar a sumar y a multiplicar. Nos propusimos  construir una organización fuerte y jerarquizada, codo con codo con miles de compañeros, donde los órganos de gobierno se reunieran, debatieran y decidieran respetando las reglas, porque en las organizaciones democráticas, las formas son cuestión de fondo. Sabíamos que hacía falta mucho trabajo en el desarrollo de una estrategia ambiciosa, acertada y superior en eficacia a la de nuestros adversarios para aumentar el tamaño y la fuerza de nuestro partido. Creíamos que había que formar los equipos seleccionando, no a los más afines sino a los mejores, sin desperdiciar a nadie, porque en un partido debe de haber sitio para todos, y cada uno debe de estar en su sitio. Y, finalmente, queríamos presentarle a toda la sociedad  nuestro programa  con un destino atractivo para España, y un camino creíble para llegar a él.

Lo conseguimos en 1996 y revalidamos el éxito en 2000, llevando al Partido Popular al gobierno de España, y a los avances más notables que nuestra sociedad ha vivido en mucho tiempo. Por eso, ante ciertas opiniones, es bueno mantener el sentido del humor ¿Quiénes fueron en el pasado reciente los protagonistas del proyecto de unidad más consistente que integró ejemplarmente el centro-derecha español y lo catapultó a las victorias electorales? ¿Cómo pueden tener algunos el atrevimiento de acusar de restar a quienes, a vuestro lado, contribuyeron a la organización y a la consolidación del Partido Popular, la mayor fuerza política y la más unida de la historia del centro-derecha español?

Desde la fuerza de nuestra unidad, trabajosa y generosamente lograda, nos transformamos en un partido ganador porque nos convertimos en  “representadores”, no en “redentores”; porque nos vacunamos contra el fulanismo de tan malos recuerdos históricos; porque desterramos las funestas camarillas para trabajar colectivamente en equipos compenetrados; y porque nos propusimos ganar elecciones en la calle y no nos limitamos a ganar congresos en nuestras sedes. Así desterramos el pasado y nos preparamos para el futuro. Muchos me habréis oído repetirlo en la tribuna de nuestros Congresos Nacionales y poner el empeño en hacerlo realidad mediante el más impecable funcionamiento de nuestros órganos colegiados.

Tampoco pensamos que las victorias llegaban solas, sin merecerlas con esfuerzo y con trabajo personal en la confrontación democrática. Nunca admitimos que se pudiera llegar a destinos escogidos por caminos equivocados, sin estrategia ni programa. Con el paso del tiempo y de los años, con más experiencia y más perspectiva, estoy todavía más convencido que nunca de la validez de estos postulados de unidad y de fortaleza, y creo que siguen siendo la garantía del único futuro que merece la pena en el Partido Popular.

La selección de los equipos, la competencia entre tal o cual persona dentro de las normas de funcionamiento interno, digan lo que digan los calumniadores, nunca es causa de división en un partido democrático. Al contrario, es un estimulante formidable de la “unidad” de un partido. Pero me apresuro a reafirmar que la “unidad” no es la voluntad de “uno”, ni la uniformidad, ni la unanimidad. La unidad es la cualidad forjada por el respeto a la “organización”, que deriva del respeto a los “órganos” del partido. Al margen de los eufemismos, un partido realmente “unido” es un partido “organizado”, o sea, un partido en el que funciona la “deliberación” previa y se respetan posteriormente los “acuerdos” de los órganos del partido competentes. Los que rompen la unidad no son los que proponen algo, sino los que prescinden de toda deliberación y evitan los acuerdos en los órganos competentes, para imponer caprichosamente sus conveniencias particulares. Recordando algún suceso reciente me viene a la memoria la famosa reflexión del príncipe de Salina, D. Fabricio, cuando interpretaba cada escaramuza como “una de esas batallas que se libran para que todo siga igual”. (5)

He apostado y seguiré apostando siempre, con palabras y con hechos, por la unidad democrática del partido así entendida. Es la que nos permite, además, dedicar las mayores y mejores energías para la dura y siempre difícil confrontación con nuestros adversarios, los que hoy, con su poderosa artillería mediática, practican como nunca la estrategia de desacreditar a la oposición, y a los medios de comunicación que molesten con sus informaciones. Hoy la oposición en España apenas tiene derecho ni puede ejercer el deber de criticar al gobierno sin ser descalificada de oportunista o de antipatriota, o de ambas cosas a la vez. Desde el gobierno se utilizan sectariamente y selectivamente los poderes del Estado -fiscales, instructores, y policías de camarilla- para imputar al adversario los más variados delitos, siempre bajo secreto del sumario amenizado por las filtraciones y la presencia de cámaras de televisión, así como por una variada menestra de grabaciones telefónicas incontroladas, en actuaciones de dudosa legalidad y clara discriminación con el trato protector de los amigos del gobierno ante cualquier situación supuestamente irregular.

Nos toca vivir una etapa de deterioro profundo de la convivencia democrática, necesitada de unas reglas de respeto mínimo, iguales para todos, exactamente lo contrario de lo que a diario ponen en práctica quienes hacen lo posible y lo imposible para suplir y ocultar su carencia de argumentos políticos, en defensa de los resultados de su calamitosa acción de gobierno.

Por eso mismo, para salir con éxito de la crisis de valores democráticos y de la crisis económica que hoy nos están castigando, tenemos que ofrecer a la sociedad española un mensaje creíble de unidad para superarlas. Unidad en torno a las instituciones democráticas de gobierno, lo que supone que cada uno -gobierno y oposición- refuerce y no renuncie a su papel constitucional. Unidad en torno a las opciones básicas de programas exigentes y de gestión eficaz que puedan reconducir el deterioro galopante de nuestra convivencia y de nuestro progreso. Esta sería la base de  la “nueva política” que la sociedad española reclama.

Es la hora del Partido Popular, de Mariano Rajoy y de su equipo, y aquí estamos todos para ayudar con el consejo desinteresado, para empujar con el motor de nuestra experiencia, para tirar del carro con ambas manos, para sumar como hicimos siempre, primero junto a nuestro fundador, Manuel Fraga, y después junto al presidente José María Aznar, a vuestro lado, contra viento y marea, contra otras calumnias peores y contra campañas mediáticas más indignas que las que ahora nos toca soportar.

No hay otra alternativa en España que el Partido Popular. La victoria electoral de nuestro partido es, además de una exigencia de higiene democrática, una necesidad política para librar a España de este gobierno de opereta marcado por el oportunismo económico del converso, y por el populismo demagógico e inútil del talante, y recuperar la senda de la convivencia y del progreso que perdimos en el año 2004.

El reto para Asturias es aún más apremiante. Porque Asturias, en esta última década de gobierno socialista, ha desaparecido de la política española, ha retrocedido en población, en actividad, en nivel de vida, en calidad democrática e, incluso, en prestigio y reconocimiento nacional, ya que de ser una región pionera en las letras y en las artes, en la economía y en la industria españolas, ha pasado al furgón de cola de la vida nacional.

Tenemos que recuperar el orgullo de ser asturianos, que ahora solo depende de los goles de Villa o de los triunfos de Alonso. Porque somos una región viva, con historia y con futuro, que debe de convertirse en protagonista de la modernización de España. En dos palabras: lo necesita Asturias para levantarse, y lo necesita España para ser mejor.

El objetivo solo será realizable si acertamos a unir a todo el electorado que aspira a un cambio, y a reafirmar nuestra condición de partido ganador, demostrando a la sociedad que somos distintos  y mejores que nuestros adversarios, como ya fuimos capaces de hacer en 1996 y en 2000.

Todo esto lo sabéis y lo hacéis muy bien en Castilla y León, y en Valencia de D. Juan, la Valencia por excelencia de los asturianos. Queremos seguir aprendiendo de vosotros. El título de “paisano” que hoy me habéis concedido me convierte en uno más de los vuestros. Quiero serlo no solo para disfrutar de los honores sino para arrimar el hombro y ayudar en lo que podáis necesitarme. Os pido que pongáis a prueba mi trabajo como testimonio de mi gratitud.

Nunca olvidaré vuestra generosidad y vuestro afecto.

Muchas gracias,

Francisco Álvarez-Cascos

(1)            EPOCA. Julio de 2009

(2)            JOVELLANOS, GASPAR MELCHOR DE. “Memoria en Defensa de la Junta Central”. Parte Primera. 1810

(3)            LENIN, Vladimir Ilich Ulianov. Cita atribuida.

(4)            ORTEGA Y GASSET, JOSÉ. “Vieja y nueva política” .1914.

(5)            LAMPEDUSA, TOMAS DE. “El gatopardo”. 1958.

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01/08/2010 a las 18:00 Comentarios (3)

Discurso de agradecimiento “Paisano de honor” Valencia de D. Juan 2010

Sr. Alcalde,

Señoras y Señores,

Recibo con profunda emoción y una gratitud sin límites la distinción que me acabáis de conceder. Para el que habla, resulta siempre muy difícil la tarea de traducir los sentimientos que le embargan. No encuentro palabras para describir la gratitud que quiero transmitiros a todos los coyantinos, comenzando por la corporación municipal representada por vuestro alcalde, por la concesión de este título tan entrañable de “Paisano de Honor” de vuestro municipio.

En Valencia de D. Juan los asturianos siempre nos encontramos como en nuestra propia tierra, nos encontramos entre paisanos. Como vosotros, somos hijos del gran pueblo astur que se estableció y creció al cobijo de los valles y de los bosques de la Cordillera Cantábrica, auténtica columna vertebral que nos sostiene y nos abraza, más que nos separa, a los del sur y a los del norte desde nuestra historia más antigua, como reflejan los respectivos apellidos de “augustanos” y “trasmontanos” con el que nos bautizaron los antiguos historiadores, desde Estrabón a Plinio.

Son muchos siglos de historia compartida, de identidad común y de buena vecindad, que permitieron hace casi cien años al gran filósofo Ortega y Gasset referirse como hecho diferencial de nuestras tierras  a “la claridad política de Asturias-Leon . . de la que surge por primera vez la gran política nacional, tras la fundación del reino astur leonés” (1).

Las cada día mejores comunicaciones y los cada vez más intensos flujos de personas que traspasamos con frecuencia los puertos y los túneles de la Cordillera Cantábrica, a los que espero que se una lo antes posible la Variante ferroviaria de Pajares en Alta Velocidad que también proyectó, licitó e inició nuestro gobierno, no hacen más que fortalecer nuestros lazos de paisanaje y de afecto. Quizá por eso, habéis aumentado mis merecimientos con la lupa del cariño, lo que me hace aún más deudor de gratitud hacia vosotros.

La pequeña historia de esta concesión del honrosísimo título de “Paisano de Honor”  con el que hoy me honráis comenzó hace diez años, el 4 de julio de 2000, cuando me reuní en Madrid con el Presidente de Castilla y León, Juan José Lucas, y con su Consejero de Fomento, José Luis Ballvé,  para acordar la colaboración  de la Junta con el Ministerio de Fomento en el desarrollo del Plan de Infraestructuras del Transporte (PIT) 2000-2010 en esta Comunidad Autónoma.

Entre las prioridades que establecimos por consenso figuraba la aceleración de la Ruta de la Plata y, en concreto, la construcción de los 70 Km. de que estaban pendientes para completar los accesos por autovía a León y a Asturias.

Cuatro años antes, en 1996, el primer gobierno de José María Aznar del que formé parte como Vicepresidente 1º había despejado el camino. Primero  anuló el Estudio Informativo y la Declaración de Impacto Ambiental de la autopista de peaje decidida en 1990 que prolongaba hasta Benavente la Autopista del Huerna. Después rehizo dichos documentos, con información pública incluida, para facilitar la construcción de una nueva autovía, sin peaje.

En aquella reunión acordamos el siguiente calendario:

-Redacción y aprobación de los proyectos constructivos antes de julio de 2001.

-Licitación, adjudicación e inicio de las obras de los cuatro tramos en el segundo semestre de 2001, con un plazo promedio de construcción de 24 meses.

-Construcción e inauguración de los 70 Km. antes del 31 de diciembre de 2003.

En los plazos acordados, las empresas proyectistas y las empresas constructoras cumplieron su parte, y el Ministerio de Fomento cumplió la suya. De esta forma, el 15 de diciembre de 2003 entró en servicio la nueva autovía entre Benavente y León.

No olvidaré nunca una pequeña anécdota referida a estos hechos. A las pocas semanas de mi reunión con el Presidente Juan José Lucas, me crucé en los pasillos del Congreso con un diputado leonés recién elegido Secretario General de su partido. Se dirigió a mí, me saludó y me dijo: ”Ministro, no vas a ser capaz de cumplir el acuerdo con el presidente Lucas, pero si lo consigues seré el primero en felicitarte”. El acuerdo lo cumplí escrupulosamente pero la felicitación comprometida todavía no me llegó.

Habíamos invertido en dos años y medio unos 200 millones de euros, o sea, más de 33.000 millones de Ptas., y habíamos completado en un plazo record los accesos radiales por autovía a León y a Asturias. Un reto pendiente en la historia de nuestras infraestructuras de transporte quedó superado.

La Ley del Patrimonio Histórico Español de 1985 obligaba al Ministerio de Fomento a destinar el 1% de los presupuestos de las obras públicas a la conservación o enriquecimiento de este patrimonio, con preferencia en la propia obra o en su inmediato entorno. Conocedor de ello, cuando el calendario de construcción de la autovía avanzaba, el Alcalde de Valencia de D. Juan elevó diligentemente la reglamentaria petición del 1% al Ministerio para continuar la restauración de este espléndido Castillo, y en mayo de 2001 la correspondiente Comisión Mixta copresidida conmigo por la Ministra de Cultura aprobó, como era de justicia,  la asignación de 1,2 millones de euros para poner en marcha el proyecto y la obra, que se adjudicó en setiembre de 2003.

He querido relatar los hechos, siguiendo su orden cronológico, para explicar con la mayor objetividad que el Ministerio de Fomento, al construir la Autovía Benavente-León y al restaurar vuestro castillo, sencillamente, cumplió con su deber. Este premio, en consecuencia, lo recibo como reconocimiento a un deber cumplido.

Un deber cumplido para corregir el retraso en la modernización de las infraestructuras de esta provincia, modernización que se completó por parte del Ministerio de Fomento con la construcción de la Autopista León-Astorga y del aeropuerto de León.

Un deber cumplido para vertebrar el país de los “augustanos” y los “transmontanos”,  las tierras de León con las de Asturias, condición previa y necesaria para hacer efectivo en el conjunto de España el proyecto europeo de convergencia real.

Un deber cumplido para conservar el patrimonio histórico que desde hace más de 6 siglos está depositado en las murallas y en las torres de este castillo de los duques de Valencia de D. Juan.

Permitidme una reflexión final. ¿Por qué fue posible cumplir con nuestro deber, más allá de nuestro compromiso político con nuestro programa y de nuestra capacidad de gestión? Por algo que hoy puede parecer fuera del alcance de nuestra imaginación. Pudimos hacerlo porque desde 1996 el gobierno impulsó una política de esfuerzo, de ahorro y  de sacrificios que estimuló el trabajo colectivo de la sociedad española y le permitió situarse a la cabeza de Europa en la creación de riqueza y empleo. De este modo, el Estado dispuso de recursos suficientes para dotar al Ministerio de Fomento y al resto de las Administraciones Públicas de España de capacidad de inversión para acometer grandes obras necesarias, como la Autovía Benavente-León o la rehabilitación del Castillo de Valencia de D. Juan.

Quiero decir con ello, que el mérito que me atribuís con la concesión del premio de “Paisano de Honor” es un mérito que rebasa el deber del ministerio de Fomento, y que deseo compartir, tanto con todos vosotros como con el resto de los miembros del gobierno del que formé parte y, muy especialmente, quiero compartirlo con su Presidente, José María Aznar.

Al subrayar la paternidad colectiva de los méritos que hoy premiáis en mi persona, también quiero lanzar un mensaje de esperanza y optimismo en los momentos que hoy atravesamos. Ni aquellos tiempos de antaño fueron fruto del azar o hijos de la fortuna, ni los tiempos de hogaño de deben a ningún maleficio o destino fatal.

Las sociedades, como las personas que las integran, al elegir camino también eligen destino. Camino y destino son partes inseparables de todo viaje hacia el futuro. Los españoles, en 1996, elegimos el camino de la utopía frente al conformismo, de la identidad frente a la disgregación, del esfuerzo frente a la comodidad, de la austeridad frente al despilfarro, de la excelencia frente a la mediocridad, del estímulo frente a la subvención, y de la solidaridad frente al clientelismo. Así llegamos al destino de progreso que nos permitió hacer realidad estos grandes proyectos, esta gran ambición, que hoy despierta vuestra gratitud.

Coyantinos:

¡Os agradezco de todo corazón, con emoción incontenible, vuestra amistad y vuestra generosidad!

Y, de la misma forma que la milenaria Ruta de la Plata es imprescindible para llegar aquí, a Valencia de D. Juan, al pie del Castillo de los Duques,

¡Os animo a mirar alto y lejos, buscando el nuevo rumbo!

¡Os animo a seguir mirando alto y lejos, para recuperar el camino que nos permita a todos reencontrarnos con el destino común que soñamos en León y en Asturias !

¡Muchas, muchas, muchísimas gracias de todo corazón!

Francisco Álvarez-Cascos

(1) ORTEGA Y GASSET, JOSÉ. “Discurso en Oviedo”. 1932.

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01/08/2010 a las 14:00 Comentario (1)

“No olvidamos que Cascos nos dio 1,2 millones para restaurar el Castillo”

Entrevista a Juan Martínez Majo, alcalde de Valencia de Don Juan, en Oviedo Diario de hoy 31 de julio de 2010

OviedoDiario-31072010

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31/07/2010 a las 22:00 Comentarios (0)

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